El vendedor de Etsy LightYourselfUp ha creado esta línea de libreros con la forma precisa de los fantasmas del famoso juego de Pac-Man.
Videojuegos
Unas pantuflas específicamente diseñadas para gamers. No solamente porque se ven bastante cómodas y así podrás tolerar las largas horas frente a la computadora, sino porque tienen las figuras de estos famosos pajarracos que, por sí mismos, se han ganado un lugar en el salón de la fama de los videojuegos (¿existe tal cosa?). Si no, debería haberlo.
El usuario de Deviantart, Scooterek, ha creado esta serie de imágenes de los famosos pajarracos del videojuego Angry Birds pero mostrando las huellas de la cruenta batalla librada contra los cerdos verdes.
Son geniales.

Esta rana toro africana parece ser aficionada a los videojuegos, sobre todo si en la pantalla hay hormigas que le abren el apetito.
No puedo decir más del video sin caer en el spoiler, pero tiene un final tan inesperado como divertido. Je, je.
Los pajarracos furiosos ahora están en todas partes. Se han convertido en toda una sensación y el otro día vi a un niño con una gorra que tenía una insignia de los Angry Birds, tachados con una cruz roja y la leyenda “¡Salvemos a los cerdos!”
Siempre he pensado que las víctimas son los cerdos verdes, y que estos jamás se robaron los huevos sino, como diría el Peje: “¡Es un compló!”.
En todo caso, ya esta serie le ha rendido homenaje al juego. Y si está en Los Simpsons es porque ha tenido gran impacto en la cultura (al menos en la estadounidense).

Según esta fotografía, los personajes del popular videojuego Angry Birds son simplemente el producto de anómalas cruzas entre los muppets. Estos híbridos habrán de constituir una genealogía perdurable, pero vergonzosa, de lo mejor y lo peor de estos valientes pájaros y cerdos verdes.
No sé ustedes, pero a mí este juego de Plantas contra Zombies me gustó muchísimo, aunque era francamente ridículo pensar en jugar un videojuego donde una horda de zombies atacaban una casa defendida por plantas.
Estos son los enemigos de Mario según los concibe la imaginación de Mike Puncekar, que en verdad resultan atemorizantes, siniestros. Eso me hace respetar un poco más al esforzado plomero.



