Van Gogh

Los autorretratos de Van Gogh

by Andrés Borbón on 14 November, 2010

in Arte

Philip Scott Johnson realizó esta composición en video de los autorretratos de Vincent Van Gogh (1853-1890).

Son notables, hasta para un lego como yo, las diferencias en los cuadros, las técnicas y la luminosidad de las obras.

Independientemente de su(s) enfermedad(es) mental(es), Van Gogh fue un artista que experimentó mucho: un buscador perpetuo y un verdadero explorador de la verdad artística.

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Un Van Gogh muy dulce

by Andrés Borbón on 14 January, 2010

in Arte, Curiosidades

Nunca he tenido la oportunidad de ver este cuadro en vivo y a todo color, a pesar de que he viajado a Nueva York (el cuadro se encuentra en el Museo de Arte Moderno de esa ciudad), pero he visto suficientes reproducciones para haberme enamorado de él. He admirado otros cuadros originales de Van Gogh, pero no éste.

The Starry Night (La noche estrellada) es tal vez la obra más famosa de Van Gogh (junto con Los Girasoles).

Pues un repostero-fan de Van Gogh ha creado un pastel, que por sí mismo es una obra de arte. Supongo que la habrá llevado muchas horas, pero el resultado es magnífico.

Me pregunto a qué sabrá el melancólico cuadro del suicida artista holandés.

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Vincent Willem van Gogh nació el 30 de marzo de 1853 y murió el 29 de julio de 1890, a los 37 años de edad.

Sus padres, Anna Cornelia Carbentus y Theodorus van Gogh, un ministro de la Iglesia Reformista Holandesa, le dieron a Vincent el mismo nombre que su abuelo, y que su hermano muerto un año antes de que él naciera. Por aquellos tiempos, no era inusual “reusar” los nombres y en la familia van Gogh hubo muchos Vincents. Theodorus, su hermano menor, y con quien habría de tener profundos lazos, nació 4 años después de Vincent.

De niño, Vincent era serio, silencioso y pensativo. Como estudiante no fue destacado. De hecho, cuando tenía 15 años abandonó la escuela abruptamente diciendo que su juventud era deplorable, fría y estéril.

A los 16 años, trabajó en una firma de la familia que se dedicaba a comerciar con arte y fue enviado posteriormente a Londres, cuando tenía 20 años. Aquellos fueron buenos tiempos para Vincent, pues era exitoso en su trabajo y ganaba buen dinero. Se enamoró de la hija de su casera, Eugénie Loyer, pero cuando finalmente se atrevió a confesarle su amor, ella lo rechazó, diciendo que estaba comprometida con otro. A partir de entonces, Vincent se aisló y se volvió fervientemente religioso. Fue enviado a París donde tenía el mal tino de decirles a los clientes que era penoso que el arte fuera tratado como un lujo. Dado que su trabajo era precisamente vender piezas artísticas, fue despedido en 1876, cuando contaba con 23 años.

Sus sentimientos religiosos comenzaron a crecer hasta el punto en que pensó que había hallado su verdadera vocación. Viajó a Inglaterra donde trabajaba sin cobrar, primero como profesor, aunque posteriormente se convirtió en asistente de un ministro metodista con el afán de predicar la palabra del Señor en todas partes.

Poco tiempo después regresó a casa y comenzó a trabajar como dependiente en una librería, pero pasaba el tiempo en la parte trasera de la tienda haraganeando o traduciendo pasajes e la Biblia al inglés, al francés o al alemán. Su compañero de habitación, un joven profesor apellidado Görlitz recuerda que comía frugalmente, y que evitaba la carne. Fue enviado posteriormente a Amsterdam para que estudiara teología, pero no fue aceptado. Posteriormente entró a un curso de tres meses en una escuela misionera Protestante, pero falló también en los exámenes.

No obstante todo esto, Van Gogh obtuvo un empleo temporal como misionero en la villa de Petit Wasmes, en el distrito minero de Borinage, en Bélgica. Van Gogh se propuso vivir como aquellos a quienes predicaba llevando su decisión a los extremos de dormir en montones de paja en la parte trasera de una panadería y comiendo apenas. El panadero y su esposa escuchaban a Vincent sollozar toda la noche. Las autoridades eclesiásticas, sin embargo, no estaban contentas con la decisión de Vincent, diciendo que con ello ofendía la dignidad de la congregación. Van Gogh se trasladó a casa donde sus padres, preocupados por la salud mental de su hijo, trataron de internarlo en un asilo para alienados. Ante esta terrible posibilidad, Vincent regresó al distrito minero y comenzó a interesarse cada vez más en la vida cotidiana de los mineros, y dibujaba todo el tiempo las escenas que pasaban frente a sus ojos.

En 1880, siguiendo los consejos de su hermano Theo, fue a Bruselas para estudiar pintura y se inscribió en la Real Academia de Arte donde no solamente estudió anatomía, sino que se introdujo en las técnicas del modelado y la perspectiva.

En abril de 1881, Van Gogh fue a vivir con sus padres a Etten y continuó dibujando, usando a sus vecinos como modelos. Pasó el verano en estrecho contacto con su prima viuda Kee Vos-Stricker, quien era siete años mayor que él y tenía un hijo de ocho años. Vincent le propuso matrimonio, pero ella se rehusó. Cuando terminó el verano, viajó a Amsterdam para intentar convencerla, pero ella siguió rechazándolo, con el apoyo de su padre. Desesperado, Vincent puso su mano sobre una vela encendida y dijo: “Permítame verla por el tiempo que pueda mantener mi mano sobre la llama”. Ni siquiera esto funcionó.

En Enero de 1882, cuando contaba con 28 años, fue a La Haya donde su primo político Anton Mauve lo animó a pintar, aunque después se tornó distante hacia Vincent, quien se había enredado con una prostituta alcohólica a quien llamaban Sien (Clasina María Hoornik). Cuando su padre se enteró de dicha relación, le ordenó que rompiera con ella, pero Vincent se negó.

En junio de dicho año, Vincent pasó tres semanas en un hospital víctima de la gonorrea que adquirió, presumiblemente, de Sien y poco después de esto, comenzó a pintar al óleo. En el otoño de 1883 rompió su relación con Sien.

Para el invierno, Vincent estaba nuevamente con sus padres, en la ciudad de Nuenen y se dedicó a pintar niños, a quienes pagaba para que le llevaran nidos de aves. En otoño de 1884, la hija de un vecino, Margot Begemann, 10 años mayor que Vincent, lo acompañaba constantemente en sus jornadas de pintura. Se enamoraron (ahora sí mutuamente) y acordaron casarse, pero ambas familias se opusieron. Margot intentó suicidarse con estricnina y Vincent la llevó al hospital.

El 26 de marzo de 1885, el padre de Van Gogh murió de una apoplejía y Vincent, profundamente deprimido, pintó lo que fue su primera gran obra: Los comedores de patatas. En Agosto, su trabajo fue exhibido por primera vez en La Haya. En septiembre fue acusado de embarazar a una campesina y la villa católica prohibió a los habitantes posar para él. Los colores que usaba eran más bien sombríos y no gustaban a la gente. En esta fase de su creación completó al menos 200 pinturas.

En noviembre de 1885, cuando contaba con 32 años, se mudó a Antwerp y rentó una pequeña habitación. No tenía dinero y comía poco, prefiriendo gastar el dinero que su hermano Theo le enviaba en pinturas y en pagar a sus modelos. Sólo gastaba en pan, café y tabaco. En febrero de 1886 le escribió a Theo que sólo recordaba haber comido seis comidas calientes desde mayo del año anterior. Fue la época en que amplió los colores de su paleta, inspirado por el trabajo de Rubens que veía en los museos. Fue en esta época en la que Vincent se aficionó al ajenjo y comenzó a ser tratado por el Dr. Cavenaile, probablemente por sífilis. Se matriculó en la Academia de Bellas Artes de Antwerp y tomó los exámenes finales.

En marzo de 1886 se mudó a París, a donde se había ido buena parte de su familia tras la muerte de su padre y comenzó a trabajar en el estudio de Cormon donde conoció a John Peter Russell, Émile Bernard y Henri Toulouse-Lautrec, además de que vio por primera vez el trabajo de Paul Cézanne, Georges Seurat, Paul Signac, Claude Monet, Alfred Sisley, Edgar Degas y Camille Pissarro.

Por aquella época comenzó a adoptar elementos de la técnica de “puntillismo” aplicando pequeñas pinceladas de color de colores que se consideraban complementarios y que producían vibrantes contrastes. Se hizo amigo de Paul Gauguin y montó una exhibición colectiva de sus pinturas con Bernard, Anquetin y Toulouse-Lautrec.

Cansado de París, Van Gogh se mudó a Arles en febrero de 1888. Unos meses después, se instaló en la famosa “Casa Amarilla” en donde acogió a Gauguin con quien pronto entró en conflicto dados sus distintos puntos de vista acerca del arte hasta que, el 23 de Diciembre de 1888, no tolerando la idea de que Gauguin fuera a abandonarlo, lo persiguió con una navaja y después se cortó la parte inferior del lóbulo de su oreja izquierda. Envolvió en papel periódico el trozo de oreja y se lo envió a una prostituta local llamada Rachel diciéndole que cuidara mucho de ese objeto.

Gauguin, después de todo esto, abandonó Arles y jamás volvió a encontrarse con Van Gogh, cuya salud mental estaba deteriorándose rápidamente. Fue hospitalizado unos cuantos días y durante aquél tiempo no dejaba de hablar de Gauguin. En enero de 1889 Van Gogh regresó a la Casa Amarilla, pero pasó el siguiente mes entre la casa y el hospital, ya que sufría de constantes alucinaciones y paranoia. Decía que lo habían envenenado. En marzo, la policía cerró la casa a petición de 30 vecinos quienes lo llamaban “El loco de la cabeza roja”.

El 8 de mayo de 1889, Van Gogh se internó voluntariamente en el hospital mental de Saint-Paul-de-Mausole, en un antiguo monasterio de la provincia de Saint Rémy. El monasterio estaba rodeado de campos de maíz, viñedos y campos de olivos y era dirigido por el Dr. Théophile Peyron. En esta época, sus trazos comenzaron a volverse sinuosos, tal como sucede en el cuadro “La Noche Estrellada” (The Starry Night) y le era permitido salir con un acompañante a pintar en los alrededores.

En enero de 1890, su trabajo fue elogiado por Albert Aurier, de Mercure de France quien le llamó “genio“. En febrero, fue invitado a exponer su trabajo por Les XX, una sociedad de pintores vanguardistas. Su trabajo fue menospreciado por algunos y alabado por otros. Monet visitó la exposición y dijo que el trabajo de Van Gogh era, sin duda, el mejor de todos.

En mayo de 1890, Van Gogh abandonó la clínica y se internó en otra, dirigida por el doctor Paul Gachet en Auvers sur Oise, quien también pintaba y de quien Van Gogh diría que estaba, por lo menos, tan mal como él. Vincent pintó dos retratos de Gachet donde enfatizaba su aspecto melancólico. Pintó 70 cuadros en 70 días. Su estancia en este lugar no fue benéfica. Su depresión se profundizó y el 27 de julio de 1890, a la edad de 37 años, se internó en los campos y se disparó a sí mismo en el pecho con un revolver. Regresó a su casa y murió dos días más tarde. Según Theo, sus últimas palabras fueron: “La tristeza durará para siempre”.

Su hermano Theo murió por complicaciones de la sífilis seis meses después y actualmente sus tumbas se encuentran una junto a la otra en el cementerio de Auvers-sur-Oise.

La obra total de Van Gogh fue prolífica. A la fecha se conservan cerca de 2,000 trabajos, que se componen de unas 900 pinturas y 1,100 dibujos. Se ha comprobado que aproximadamente la tercera parte de sus pinturas fueron “repintadas”, ya que por falta de lienzos o porque no quedaba conforme con el trabajo previo, pintaba nuevos cuadros sobre los anteriores.

En cuanto al estado mental de Van Gogh, hay numerosas teorías y se han emitido por lo menos 30 diagnósticos diferentes, desde porfiria, epilepsia del lóbulo temporal, trastorno bipolar, intoxicación por plomo y muchas otras. La teoría de que el ajenjo había sido el causante de sus trastornos psiquiátricos ha sido descartada recientemente y, aún ahora, no existe acuerdo sobre la enfermedad que le llevó a cometer suicidio y que contribuyó en mucho al carácter de su genial obra.

Van Gogh con vegetales

by Andrés Borbón on 25 November, 2008

in Curiosidades

Van Gogh no era el individuo más cuerdo del mundo pero ¿quién lo es? El que esté libre de pcado, que arroje la primera zanahoria. Je, je

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Se trata de una serie de retratos hechos por Ju Duoqi donde nos demuestra que los vegetales no sólo van bien en las ensaladas, sino en el arte. Muy divertidas sus obras, aunque imagino que de comprar el original habrá que tenerlas en el refrigerador.