He aquí las instrucciones (por desgracia la imagen está en inglés) para hacer dados cargados. Claro que no servirán de nada en un casino, donde por nada del mundo los dejarían jugar con sus propios dados, pero bien podría ser útil la técnica para engañar un rato a los amigos (o a los enemigos).
El asunto es bastante simple: Colocar los números deseados boca arriba, meter los dados al horno y calentarlos a 250 °F por 10 minutos, tratando de que no pierdan la forma. Al calentarse, el plástico bajará y el dado se hará más pesado en la base, aumentando las posibilidades de que caiga la combinación seleccionada.
En lo personal, no tenía le menor idea de cómo cargaban los dados. En mi imaginación, les colocaban esferas de metal en la base, o algo parecido, pero por lo que se ve la cosa es más sencilla.
Probaré el truco y ya les informaré de los resultados.
Bueno, yo en realidad vi el video tres o cuatro veces (es muy corto) y no pude hallar el truco, como generalmente sucede si el mago es bueno. Por más que me quiebro la cabeza, no veo dónde está el engaño (a menos que en verdad el chico blanco se convierta en una dama de color, pero esa posibilidad la he dejado hasta el final de la lista) Je, je.
Un truco que nunca había visto. Para llevarlo a cabo se requieren tres cosas, tal como mencionan al principio: Una vela, un encendedor y un porta-velas. Basta encender la vela, apagarla y luego encender el mechero, poniéndolo en línea con el humo que emerge de la vela apagada y que, al parecer, contiene aún algunos elementos combustibles que bajan hasta la mecha y la encienden nuevamente.
Intenté reproducir el experimento pero no tuve éxito. Tal vez se debió al tipo de vela que estaba usando (liberaba muy poco humo al apagarse) o a la distancia del mechero. Probaré con algún otro tipo de vela para ver si las cosas me van mejor.
Cuando un CD tiene rayones en la superficie, puede volverse ilegible, y se perderá parte o todo lo que hay almacenado en él, incluyendo nuestra preciada música, software o esas viejas fotos de las cuales es el único respaldo (suele suceder).
Hay algunas máquinas que facilitan el proceso y no son costosas, pero si realmente desean ahorrarse el dinero, tal vez este método funcione. No lo he probado personalmente, pero la gente de Lifehacker lo recomienda, así que esta es la técnica:
Las lágrimas aparecen por los aceites volátiles que le confieren su sabor característico y que contienen un tipo de moléculas orgánicas denominadas sulfóxidos de aminoácidos. Al cortar el tejido de una cebolla, se liberan unas enzimas llamadas alinasas que convierten a estas moléculas en ácidos sulfénicos, que a su vez forman el verdadero agente desencadenante de las lágrimas: el syn-propanotial-S-óxido.
Las terminaciones nerviosas de la córnea detectan el compuesto y surge el picor de ojos. Las glándulas lacrimales se activan, entonces, para eliminar la irritación.
Algunas técnicas caseras que a algunos les funciona y otros no:
El truco del espejo no falla. Siempre caigo en él. No importa cuánto me haya preparado mentalmente y que diga: Ahí viene… ahí viene… no brinques en el asiento… mantén cerrada la boca… ¡Siempre caigo!
Lo único que me consuela es que no soy el único. Mal de muchos, consuelo de tontos, diría mi abuela. Es fácil ver cómo la sala entera salta cuando usan el truco del espejo.
James Randi es un escéptico, famoso por haber sido uno de los que desenmascararon a Uri Geller como el fraude que es. En este video, nos muestra el viejo truco de la caja de cerillos y cómo hacerlo para sorprender a nuestros conocidos.
A propósito, la fundación que dirige Randi (James Randi Educational Foundation) ha ofrecido Un Millón de Dólares a cualquiera que pueda demostrar poseer algún poder sobrenatural, más allá de cualquier duda científica.
Parece que alguien se ha colado en esta foto, y aunque probablemente tenía la intención de no ser notado, el preciso lente de la cámara lo ha capturado in fraganti.
No es muy difícil hallarlo.
Menos de 30 segundos: ¡Felicidades! Eres buen observador(a)