Hasta hace poco, se tenía la idea de que el consumo de vitamina D durante el embarazo incrementaba la posibilidad de defectos al nacimiento en el producto. Un grupo de investigadores de la Universidad del Sur de Carolina decidió investigar al respeto y reclutaron un grupo de 494 mujeres embarazadas a quienes les dieron dosis diarias de 200 UI, 2,000 UI y 4,000 UI de esta vitamina. El resultado fue que no hubo, en ninguno de los grupos, malformaciones congénitas, y aquellas mujeres que tomaban 4,000 UI de Vitamina D tenían menos probabilidad de sufrir un parto prematuro o de padecer infecciones.
teratogenia

Una niña china de cuatro años de edad ha sido operada en China debido a una extraña forma de polidactilia. La niña tenía seis dedos en la mano derecha y aunque esto no es tan extraño como podría pensarse (afecta a 1 de cada 500 niños nacidos vivos), lo que sí es extraño es que los seis dedos sean prácticamente idénticos.
En Flickr he dado con un set de fotografías titulado Human Monstrosities, que recopila imágenes de libros antiguos con ilustraciones de deformidades congénitas. No son imágenes agradables, pero sí interesantes.
Creo que a todos nos ha pasado por la cabeza la idea de que sentirse interesado por este tipo de cosas no es bueno, o que tiene su lado enfermizo. Yo no lo creo así. Nuestra fascinación con lo terrorífico, con lo monstruoso es una forma de identificarnos con nuestros miedos, de mirar desde la seguridad de una vitrina o de una fotografía aquello que nos llenaría de pavor si lo tuviésemos frente a frente. Y además de todo esto está la curiosidad, una de las principales cualidades de un cerebro inquisitivo, humano, inteligente.
Tampoco creo que sea una virtud obsesionarse con este tipo de cosas, pero es una debilidad humana que, por lo menos a mí, me parece inocua.

En la ciudad de Leizhou, de la privincia de Guag¡ngdong, en China, nació un bebé varón con ocho dedos en cada pie. Además, tiene cinco dedos en cada mano, pero carece de pulgares.


Se llama Vincent y es un conejo que nació sin aquello que los caracteriza: Las orejas.
Uno de 10 hermanos, le llamaron Vincent por el pintor Vincent Van Gogh, aquél que se cortó una oreja en un acceso de locura.
Los dueños de Vincent dicen que, con excepción del hecho de que no tiene orejas, es un conejo perfectamente saludable, aunque más bien parece un conejillo de indias.




