Tecnoficción

Magia

by Andrés Borbón on 27 February, 2008

in Literatura, TecnoFicción

Mago-1

(CUENTO)

Entender qué fue lo que sucedió no es sencillo:

Soy mago profesional y aquella tarde preparé el acto principal con mi nueva asistente, una hermosa chica de ojos azules que había contratado recientemente, tras despedir a Lisa, quien había trabajado conmigo durante años pero que resultó, a fin de cuentas, un estorbo y un tormento. Me enamoré de Lisa perdidamente, pero las cosas no salieron como pensábamos y, tras un tiempo, la relación se tornó demasiado agria, demasiado dolorosa, así que preferí cortar por lo sano y, tras discutir acaloradamente, le dije que estaba despedida. Ella se puso muy mal. Pidió que le diera una última oportunidad, pero me negué en redondo. Al final, se fue, jurando que me arrepentiría de todo esto.

Mi nueva asistente era bella pero demasiado torpe. Le expliqué hasta el cansancio en qué consistía cada uno de los actos y ensayamos decenas de veces el truco principal. Al final, comprendió lo que tenía que hacer y, cuando salimos a escena, me sorprendió ver que el lugar estuviera lleno. No cabía una aguja en el teatro e, incluso, había gente de pie al fondo de la sala. Aquella iba a ser una noche espléndida, o por lo menos eso pensé.

Cuando llegó el momento de realizar el acto de las espadas, llamé a mi asistente con un par de palmadas y ésta salió a escena vistiendo un minúsculo traje entallado, antifaz y guantes blancos. Se veía preciosa, debo admitirlo. La encerré en la caja de madera e introduje lentamente cada una de las diez espadas que, gracias a un ingenioso mecanismo, se doblarían para evitar dañar a la chica. Sin embargo, sentí algo extraño cuando las clavé en las ranuras y, por un momento, dudé. Aquella vacilación hizo aumentar el suspenso y algunos de los asistentes se pusieron a aplaudir antes de tiempo. Por fin, terminé de insertar las espadas, di unas cuantas vueltas a la caja para mostrar al público la zona donde asomaban las puntas de las mismas y comencé a sacarlas una por una. Cuando iba por la segunda, me di cuenta que estaba manchada de sangre. Sin pensarlo un instante, extraje el resto de las espadas y abrí la caja.

El teatro se llenó de gritos de horror, exclamaciones y rostros azorados. Alguien sugirió llamar a una ambulancia, pero yo sabía que era demasiado tarde: Lisa estaba muerta, tumbada en el hueco de la caja, en medio de un charco de sangre, sin el antifaz y con una expresión satisfecha en el rostro.

© Andrés Borbón 2008

Chica Virtual

by Andrés Borbón on 25 February, 2008

in Literatura, TecnoFicción

Virtual Girl-1

(CUENTO)

Cuando hablé por teléfono con Jenny para decirle que llegaría tarde a casa porque tenía trabajo atrasado en la oficina, no me creyó una sola palabra. No la culpo, pues en realidad tenía planeado ir con unos amigos a cenar. Sin embargo, era preferible decir una pequeña mentira que tolerar sus reproches, celos y enojos.

La cena fue de lo más agradable. Cuando íbamos por los aperitivos, a alguien se le ocurrió ir a un centro nocturno para "relajarnos un poco". Yo dudé un poco antes de aceptar, pues sabía que Jenny no vería con buenos ojos que anduviera metiendo mis narices en lugares como ése, pero me vi forzado a aceptar. No obstante, les advertí a mis amigos que no bebería una copa más, pues al día siguiente tenía que trabajar y no me agradaba la idea de pasar diez horas en la oficina y con resaca. La verdadera razón era que no quería enfadar aún más a Jenny, quien se enfurecía al verme borracho y era capaz de armarme una escena de lo más desagradable.

Era un lugar bastante sórdido, con bailarinas exóticas y servicios "privados". Alguien me dijo (creo que fue uno de los meseros), que las chicas virtuales eran de lo más amables, y que tenían programas para satisfacer los gustos más exigentes. No quise contratar ninguno de los servicios que ofrecían, y en lugar de eso me quedé un buen rato solo en la mesa, contemplando el fondo de mi vaso de limonada.

Cuando dieron las dos de la mañana, pedí la cuenta y me marché del lugar. Al abrir la puerta de mi casa, traté de hacerlo con todo sigilo para no despertar a Jenny, pero ella se encontraba ya frente a mí, con los brazos en la cintura y una expresión poco agradable en el rostro. Comenzó a reñirme pero, de pronto, algo se alteró en sus facciones y quedó paralizada, con un brazo levantado y formando una gran "o" con los labios. Suspiré, aliviado. Cada vez que se enfadaba sucedía lo mismo: Los circuitos se sobrecargaban y quedaba congelada. Había que resetearla pero, tal y como estaban las cosas, tal vez lo hiciera mañana temprano, para poder dormir tranquilo y sin tener que escuchar sus interminables reproches.

© Andrés Borbón 2008

Teletransportación

by Andrés Borbón on 20 February, 2008

in Literatura, TecnoFicción

light in the dark-1

Hace un par de semanas, acepté la invitación de un amigo para ir a su casa y beber un par de cervezas. Esas reuniones llevaban repitiéndose una vez al mes, más o menos, desde los lejanos tiempos de la universidad y siempre terminábamos recordando viejas películas, el nombre de las chicas con las que salimos y a los profesores que detestábamos. Una rutina que seguíamos al pie de la letra con más resignación que placer y que, invariablemente, nos ponía algo nostálgicos.

Antes de entrar a la cámara teletransportadora, le di un beso a mi mujer y aseguré que estaría en casa antes de la medianoche. Ella me miró de la misma forma que siempre, un poco con reproche, pues sabía que llegaría más tarde, alrededor de las tres de la mañana y un poquito achispado. Sin embargo, sonrió y me dijo que ella y los niños planeaban ir de compras y a casa de sus padres, que no me preocupara por la hora. Buena chica.

No recuerdo bien cómo sucedió. Debí cometer un error al oprimir los botones en el panel de control, o la máquina tendría un desperfecto. Sentí el conocido cosquilleo en la piel cuando el escáner holográfico recorrió mi cuerpo y, en vez del habitual destello purpúreo que invariablemente precedía a la teletransportación, me vi sumido en la más absoluta oscuridad. Miré en todas direcciones y extendí los brazos, pero las puntas de mis dedos no hallaron nada que palpar. Intenté caminar, pero me di cuenta que mis pies no tocaban el suelo. Era como si flotara en un mar negro, tibio y silencioso. Cuando traté de gritar pidiendo ayuda, de mi boca no salió el menor sonido.

Pasó algún tiempo (¿Días? ¿Semanas?) antes de que percibiera aquel tenue destello en el cielo, muy por encima de mí. Alcé los brazos hacia él, intenté saltar, nadar, trepar, pero nada funcionaba. Seguía en el mismo punto y, por momentos, perdía de vista el débil resplandor, que se encendía y apagaba con cierta regularidad. Entonces me di cuenta que bastaba desearlo para cambiar de posición y, lentamente, milímetro a milímetro, me fui acercando a él. Era una especie de claraboya a través de la cual pude ver la sala de mi propia casa. Ahí, un hombre que se parecía a mí se esmeraba frente al ordenador, daba palmadas en la cabeza de mi perro, bebía café de mi taza favorita y conversaba con mi mujer, pasándole el brazo sobre los hombros y sonriendo tal y como yo lo hubiera hecho.

© Andrés Borbón 2008

Atrapado en el Pasado

by Andrés Borbón on 13 February, 2008

in Literatura, TecnoFicción

Mi nombre es Oleg Jasso y soy un viajero habitual en el tiempo. He vacacionado en el pasado durante los últimos 10 años y, hasta ahora, no había sufrido el menor contratiempo. El sistema es muy seguro: Si el viajero pesa ochenta kilos, no hay mas que extraer la misma masa del pasado e intercambiarla por el vacacionista. Es una regla que no debe ser violada jamás, o se corre el riesgo de provocar una catástrofe de proporciones insospechadas, pues la cantidad de materia debe permanecer constante en ambos lados del tiempo.

Mi último viaje no fue del todo bien. El técnico cometió un error y en lugar de extraer aire o agua del pasado, transportó a un individuo hacia nuestro tiempo y el pobre murió durante el procedimiento. Se trataba de un científico cuyas aportaciones habrían de ser importantísimas para el desarrollo de la humanidad, y las autoridades de mi tiempo consideraron que su muerte atentaba seriamente contra la evolución de la historia y de la disciplina a la que se dedicaba el sabio en cuestión.

El hombre que murió tenía veinte años, y yo treinta y uno. Compartíamos la complexión y el color de piel, pero en todo lo demás éramos completamente diferentes y la autoridades decidieron que yo debía sustituirlo hasta que hallaran la forma de solucionar el problema de otra forma. Un equipo de cirujanos plásticos viajó al pasado y fui sometido a una intervención que me permitió simular ser él. Recibí implantes cerebrales que me ayudaron a recordar todas las cosas que el científico habría de hacer y que me permitirían hablar su lengua materna.

Han pasado ya cincuenta y seis años desde entonces. Los científicos de mi tiempo jamás encontraron una solución al incidente y, durante todo este tiempo, he debido vivir una vida que no es la mía, como un actor que sigue un libreto día y noche. Me he casado con la mujer que, según la historia, eligió el sabio y he procreado hijos con ella. He tenido que renunciar a mi propia historia y hasta a mi nombre. Ahora me apellido Einstein y la gente me rinde honores porque piensa que soy un genio. Lo más triste de todo es que en pocos meses he de morir para no alterar en nada los delicados hilos de la historia.

Anne Rice: Entrevista con el Vampiro

by Andrés Borbón on 12 February, 2008

in Literatura

Muchos ya conocerán la trama de este libro (1976) debido a la película (1994), pero les aseguro que la lectura de la novela es, sin lugar a dudas, una experiencia tan enriquecedora o más que el excelente filme de Neil Jordan.

Interview with the vampire-1Todo comienza cuando Lestat (Tom Cruise en la Película) convierte a Louis (Brad Pitt) en un vampiro, contra su voluntad y con el sólo objetivo de apropiarse de la plantación de este último. Pero la motivación de Lestat, en el último momento, va más allá de este simple interés “comercial” y se enamora de Louis. Estas referencias a situaciones homosexuales no son para nada raras en la literatura de Anne Rice. Cada uno de sus libros está teñido de referencias similares pero la escritora se las arregla para manejarlas con elegancia y buen gusto. Anne Rice-1

Una vez que Lestat y Louis se convierten en cómplices y compañeros, comienzan a surgir entre ellos discrepancias cada vez mayores. Poco a poco, la distancia entre ellos se hace más grande y Lestat, en un intento de “reconquistar” la armonía de la relación, decide unir al equipo a una tercera compañera. Ignorando la prohibición de los vampiros con respecto a convertir niños, Lestat transforma a Claudia, una niña de 6 años, en una vampira. En la película, este personaje es interpretado por Kirsten Dunst (la chica de Spiderman) Interview with the vampire 3-1 y hay que reconocer que el personaje resulta de lo más creíble. Louis y Claudia se alían en contra de Lestat, a quien intentan matar quemándolo junto con la plantación. Huyen a París, donde conocen a Armand (Antonio Banderas), Armand-1un vampiro de 400 años que liderea un grupo de vampiros tradicionales y que han montado un teatro donde cada noche ejecutan a una mujer frente al público, haciéndoles pensar que se trata de una simple representación.Tanto en el libro como en la película, Armand es, tal vez, el personaje más logrado. interview with the vampire 2-1 Sin embargo, Anne Rice habría de abandonarlo un poco en favor de Lestat, quien se convierte en el verdadero héroe de su serie de novelas basadas en historias de vampiros.

El libro es ágil y está narrado en primera persona desde la perspectiva de Louis, quien decide rebelarse ante la confidencialidad a la que están obligados los vampiros y decide contárselo todo a un periodista, interpretado en la película por el excelente actor Christian Slater.

El lenguaje del libro es sencillo, directo, sin rebuscamientos. Se trata del primer asomo de Rice en el mundo vampiresco y carece, muchas veces, de precisión en los detalles históricos, situación que la escritora corregirá en las secuelas de las Crónicas Vampíricas, una colección de libros que me parecen la mayor contribución de un sólo autor al género Gótico-Vampiresco.

Le doy un 9 (je, je).

El Gadget Definitivo

by Andrés Borbón on 11 February, 2008

in Literatura, TecnoFicción

(Cuento)

Hoy tuve en mis manos, durante breves minutos, el que ha sido llamado "El Gadget Definitivo" por las publicaciones más influyentes en el campo de la tecnología. Se trata del Amorpheus, un curioso aparato que no sólo es capaz de cambiar de forma de acuerdo a las necesidades del cliente, sino que integra una característica absolutamente insólita: Circuitos Plásticos.

Ha sido desarrollado por un equipo de ingenieros que aseguran haber creado el único gadget que alguien necesitará en su vida.

Cuando abrí la pequeña caja metálica que lo contenía, miré al interior y descubrí lo que parecía un teléfono celular común y corriente. Debo admitir que no me impresionó mucho el aspecto del aparato. Sin embargo, tras oprimir el botón de encendido, algo pareció tomar vida dentro del Amorpheus. Los limpios contornos del aparato comenzaron a cambiar de forma y descubrí que estaba transformándose en un reproductor mp3. Se abrió un orificio minúsculo en uno de sus extremos y, como por arte de magia, emergieron dos cables de los que colgaban sendos audífonos.

Al ver mi cara de estupefacción, uno de los técnicos se acercó a mí y preguntó si todo estaba bien.

─Sí ─le respondí─, sólo que…

─Intente tomar una foto ─sugirió el técnico.

Tomé el Amorpheus entre mis manos y, de inmediato, comenzó a cambiar de nuevo. Un lente brotó de la parte delantera y en pocos segundos aquello se había convertido en una cámara fotográfica.

─¿Cómo es posible? ─pregunté, intrigado.

─Se trata de un prototipo ─explicó el técnico─. El modelo definitivo será capaz de cambiar de forma casi instantáneamente. Pero lo más interesante sucede en el interior del Amorpheus.

─¿A qué se refiere?

─Bueno, los circuitos plásticos se reconcetan cada vez que éste se transforma para brindar la mayor eficiencia posible al procesamiento de la información. Lo que usted tiene en las manos no es un teléfono que aparenta ser una cámara. ¡Es una cámara de verdad!

Hice muchas preguntas más al técnico y éste las respondió todas con gran amabilidad. Para cuando terminó la demostración, ya estaba yo preguntándome si el técnico no era un Amorfeus que se había transformado en técnico y en cómo haría para explicarles todo esto a mis lectores.

Contaminando el Futuro

by Andrés Borbón on 6 February, 2008

in Literatura, TecnoFicción

(Cuento)

para Jiff, cofrade de la blogocosa.

Tras lustros de devastación forestal, contaminación del agua y del aire e imparables luchas mediáticas, el gobierno norteamericano ha cedido por fin a los constantes ataques de la prensa internacional y hace unos días envió al congreso un paquete de medidas extraordinarias que intentan resolver el grave problema del deterioro del medio ambiente.

Ante la imposibilidad de enterrar, quemar o reciclar los miles de millones de toneladas de basura que produce cada día este país, el más contaminante de la tierra, los responsables han acudido a un consejo de los más ilustres científicos para hallar una solución, y la respuesta del comité ha sido tan imaginativa como sorprendente.

Pero dejemos que sea el Dr. Will Crush Mihead, jefe del equipo de sabios, quien nos explique la propuesta con sus propias palabras:

─Hemos analizado cada una de las posibles alternativas y, tras meses de discusión, parece que hemos hallado la respuesta.

─¿Podría ser más específico, profesor? ─preguntó uno de los reporteros que llenaban la sala de prensa.

El sabio, un individuo bajito y de mirada arisca, asintió con su cabeza casi calva, se encajó los bifocales en el entrecejo y respondió:

─Han de saber que se trata de un problema enorme. Ya no hay espacio suficiente en el mundo para la basura que se genera día a día. Carecemos de la tecnología necesaria para procesarla y los tiraderos que teníamos en los países subdesarrollados están al límite de su capacidad. Por eso, hemos decidido confiar el problema a las generaciones futuras.

─¿A qué se refiere con eso, profesor? ─pregunté.

El Dr. Crush sonrió brevemente y entrecerró los ojos:

─Pues lo que ha escuchado, joven: En vista de que la única forma de viajar en el tiempo es hacia el futuro, hemos decidido enviar toda la basura a cien años de distancia de nosotros… ellos sabrán qué hacer con ella.

Dicho esto, el Dr. Crush inclinó levemente el tronco y abandonó la sala de prensa, que de pronto se llenó de gritos, exclamaciones airadas y rostros incrédulos.

© Andrés Borbón 2008

Ecology-1

Ana María Shua: La Muerte como Efecto Secundario

by Andrés Borbón on 5 February, 2008

in Literatura

La Muerte Como Efecto Secundario

Otro de los libros que leí porque el título me ha parecido curioso.

La muerte como efecto secundario es una novela extraña. Primero, porque sucede en un tiempo futuro sin que haya una indicación clara al respecto. Segundo, porque el eje central de la trama es la relación de odio/amor entre Eni (Ernesto) Kollody y su padre, un individuo que ha dedicado su vida a ridiculizar a su único hijo. Y Tercero porque nuestro héroe es un escritor frustrado y maquillista profesional.

Ana Maria Shua

No son muchas las mujeres escritoras que consiguen crear un protagonista masculino con verosimilitud. Por lo general les salen tipos blandengues, hipersentimentales o francamente salvajes, pero Ana María Shua consigue hacer muy creíble a su protagonista, conflictuado por la enfermedad de su padre, por los problemas económicos y por un amor que le sigue escaldando en el fondo del alma. El protagonista es un hombre indeciso, que se debate todo el tiempo entre lo que debería hacer y lo que realmente hace. Los otros personajes son tan extraños como él: Una hermana que jamás ha abandonado el nido paterno y una madre loca.

En esa Argentina futura, la ciudad está tomada por los vándalos. Es imposible circular en un automóvil sin blindaje y existen instituciones llamadas Casas en las que las personas deben ingresar al llegar a la vejez, verdaderas prisiones y sitios que lucran con las posesiones del anciano.

La trama es simple en un principio: El padre enferma, es operado y llevado a una de esas Casas, de donde es raptado por Eni. Las peripecias que suceden a este hecho son, a la vez, caricaturescas y trágicas, y los personajes pasan de la mansión de un artista trasvesti a la de un cineasta multimillonario y estéril a una colonia de viejos que usan a los jóvenes como fuerza de trabajo esclava.

Una novela para leerse con precaución, con calma y sin ideas preconcebidas. A mí me gustó, pero a pesar de ello la encontré algo exagerada en algunos puntos y demasiado inverosímil en otros.

Le doy un 8.