Se cuenta que en una ocasión, un pintor menos que mediocre hizo un retrato del doctor Antolín López Peláez, arzobispo de Tarragona, y solicitó al prelado que el pie de la pintura estampase su firma y una cita evangélica.
El doctor López Peláez, que era de buen carácter y de una tolerancia casi imposible, accedió a lo solicitado, escribiendo:
“Tarragona, 10 de Octubre de 1908. ‘No os asustéis, que soy yo’ (Palabras de Jesús a los apóstoles en el lago de Galilea). Antolín”



