
Steve Jobs
En esta entrevista, realizada a Steve Wozniak, cofundador de Apple junto con Steve Jobs, el siempre simpático “Woz” nos habla brevemente de los buenos tiempos cuando ambos trabajaban en un garage y cuando Apple tenía solo dos empleados (Jobs y Woz) y dos dueños.
Unas cuantas fotos halladas aquí y allá que ilustran (aunque sea de forma fragmentaria) la vida de Steve Jobs, recientemente fallecido y cuya trayectoria tiene mucho en común con la de los grandes líderes: La búsqueda de la excelencia.

Scott Wilson ha diseñado estos dos tipos de correas que convierten al más reciente iPod Nano en un reloj, para llevarlo en la muñeca.
La idea lleva dando vueltas en los medios unos meses, desde que el mismo Steve Jobs "inadvertidamente" sugirió que el tamaño y el formato del nuevo iPod Nano podría facilitar su uso como reloj.
Sabemos que Steve Jobs nunca dice nada que no esté fríamente planeado, así que a los pocos días los diseñadores comenzaron a trabajar en el asunto… y por lo menos en el caso de Scott Wilson parece que la línea que soltó distraídamente Steve Jobs ha caído en terreno fértil.
Ya veremos qué sucede en el futuro.

Excelentes fotografías de Diana Walker, que pintan a Steve Jobs en su casa de Palo Alto, California (2004). Su estudio es mucho menos minimalista de lo que uno podría pensar. De hecho, llama la atención lo rústico de la construcción, lo austero de la decoración.
El ambiente en el que se siente cómodo un genio.
Esta noticia será legendaria: Steve Jobs, el CEO de Apple, la segunda persona más influyente del mundo según Vanity Fair, creador de algunos de los productos más hot del momento (o vendedor de los mismos, al menos), ex-hippie, speaker grandilocuente, neo-caquéctico, multi-billonario, mentiroso empedernido, y un freak del control… es también un ninja.
En un reciente viaje que hizo a Japón, compró unas de esas letales estrellas arrojadizas (shuriken) y como iba en su avión privado, pensó que no pasaría los controles de seguridad habituales. Wrong! Checaron su maleta, decomisaron las armas y tal fue la rabieta de Estebancito que juró no volver a visitar el país del sol naciente.
Y todo porque no le dieron el trato especial que merecía una persona de su categoría, infinitamente superior a la de cualquier otro ser humano (según él).
Apple es una gran empresa, forjada no solamente sobre los cimientos de un buen hardware y sistemas operativos útiles, sino sobre la imagen que proyecta. Steve Jobs, no hay que dudarlo, es un hombre que habría hecho un imperio vendiendo cocos en la playa, de habérselo propuesto. Es un vendedor nato, y un innovador.
Una de las ramas en las que ha innovado es en la forma en que una empresa de tecnología se comunica con su público, en la forma de “seducir” al comprador para que acepte adquirir un producto más caro y que se conforme con menos variedad y con menos flexibilidad que la competencia. ¿Cómo lo ha conseguido? Diciéndole al público que los productos que vende son los mejores, alabándolos hasta el cansancio, hasta la saciedad, hasta la náusea.
Steve Jobs, como todos los vendedores, es un embaucador profesional. Minimiza las deficiencias de su producto, exalta sus virtudes, seduce, actúa, forja una marejada de fans que repiten sus palabras, sus gestos, sus tácticas. Un vendedor inteligente que, además, ha creado un estilo propio, el cual muchos imitan. Un maestro de la escena, de las entretelas del escenario. Los productos que vende son buenos, pero él no dice eso. Dice que son maravillosos, increíbles, fantásticos, terríficos, un parteaguas en la historia de la humanidad.
Y muchos le creen porque, como los buenos timadores, mezcla verdades y mentiras… y es difícil diferenciar unas de otras.
Duración del video: 1:50 minutos




