
Siendo aficionado a las series de tipo criminalístico o forense (Bones, Dexter, CSI y otras), no podía no gustarme Criminal Minds, que en español ha sido traducido como Mentes Criminales y que trata, en breve, de un equipo del FBI encargado del análisis de conducta se asesinos seriales.
He visto ya casi todas las temporadas (aún me falta terminar la actual, que es la sexta) y puedo decir que es una de las mejores series (si no es que la mejor) sobre este tema. Pienso que el elenco es espectacular, aunque me gustaba más cuando lideraba el grupo Gideon. Rossi no es malo, pero definitivamente le falta esa profundidad que le otorgaba siempre Mandy Patinkin, quien dejó la serie no debido a conflictos contractuales, sino porque no estaba de acuerdo con que se incluyesen escenas tan cruentas. Un pacifista declarado, Patinkin decidió cortar por lo sano y dedicarse a otras cosas. Una verdadera lástima, porque le brindaba al show un toque menos policiaco y más humano, además de que servía de guía personal a varios de los miembros del equipo y sus maneras suaves y su capacidad de introspección resaltaban en ese mundo loco y salvaje de los asesinos seriales, contraste que resultaba, la mayor parte de las veces, benéfico.
El objetivo de esta pandilla de analistas del comportamiento es hacer perfiles (profiles) de los asesinos seriales, basándose en el método que usan, el tiempo y la localización de los asesinatos y la victimología (las presas que eligen). Sin embargo, y para darle un poco de emoción al asunto, van más allá y participan, la mayor parte de las veces, de forma directa en la captura del maleante, cuando lo consiguen. Este es el aspecto que no encaja con la realidad, ya que si bien los analistas de comportamiento están cerca de las escenas del crimen, su trabajo es más bien pasivo, dejando a las fuerzas del orden que efectúen las detenciones, pero en esta serie han decidido que sin algo de acción se perdería algo de audiencia y por ello se involucran en los casos más allá de lo que les exige su rol.
Una de las cosas que me parece muy bien en la serie es que aunque explican cómo llegan a las conclusiones sobre el perfil del asesino, no explican con toda certeza los verdaderos métodos del FBI, ya que ello podría significar una violación en el secreto que tienen en la vida real estos procedimientos. En todo caso, ello no demerita los aciertos de la serie que se complementa con el impacto que tiene en los personajes verse envueltos en estos eventos tan crueles y tan irracionales, tan inhumanos.
Ahora que ha terminado la sexta temporada, la CBS, quien transmite y produce la serie, ha anunciado que el show tendrá una séptima temporada y, honestamente, espero que sea mejor que la sexta, la más débil (a mi juicio) de todas las temporadas que se han transmitido. El problema, desde mi punto de vista, es que los patrones de asesinos se han vuelto repetitivos y poco originales. Se han centrado demasiado en asesinos violentos y en casos que ni siquiera corresponden a asesinatos seriales y, en este tema, aún hay mucha tela de dónde cortar.
Mientras tanto, la seguiré viendo.
Tagged as:
series