Serial Killers

Asesinos Seriales: Juan Corona

by Andrés Borbón on 1 June, 2009

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Juan Vallejo Corona, Asesino Serial

En 1971, Goro Kagehiro, el dueño de un huerto de duraznos en California, Estados Unidos, notó que alguien había cavado un agujero con forma humana en su propiedad. Estaba cubierto de tierra y le inquietó tanto que llamó a la policía. Sus trabajadores le eran proporcionados por un contratista llamado Juan Vallejo Corona, y todos eran inmigrantes ilegales, pero ello no le impidió dar aviso a las autoridades.

Al día siguiente, llegó la policía, cavaron un poco y hallaron un cadáver. Se trataba de un individuo delgado que había recibido varios golpes en la cabeza, una puñalada en el pecho y tenía numerosos cortes en la nuca y en las manos. Entre sus ropas encontraron literatura gay, lo cual les llevó a pensar que la víctima era homosexual. El examen forense confirmó que muchas de las heridas que tenía el cadáver habían sido hechas cuando éste ya estaba muerto, lo que implicaba odio y gran violencia por parte del perpetrador del crimen.

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Asesinos Seriales: Leonard Lake y Charles Ng

by Andrés Borbón on 18 May, 2009

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Leonard Lake, Serial Killer

Serial Killer Charles Ng

Esta pareja de asesinos seriales sádicos, se piensa, mataron entre 11 y 25 personas y filmaron y fotografiaron muchos de sus homicidios.

En 1985, un tendero de california llamó a la policía porque un asiático había escondido una herramienta de las que vendía en su tienda bajo su abrigo. Cuando llegó la policía, el asiático se había ido, pero ahí estaba un hombre con barba, quien le dijo al oficial que ya había pagado por lo que su amigo había tomado, así que no había delito qué perseguir. El oficial, sin embargo, hizo algunas comprobaciones y encontró que el vehículo del hombre era robado y que, además, había un arma en el interior. Poco después, el hombre barbado fue arrestado y en la comisaría dijo que se llamaba Leonard Lake y que su amigo era Charles Chitat Ng, que él (Lake) era un fugitivo buscado por el FBI. Pidio de favor que le quitaran las esposas, que le llevaran un vaso con agua, papel y lápiz para escribir una nota a su esposa. Lo complacieron y, poco después, vieron cómo sacaba algo de su camisa, se lo echaba a la boca y, en pocos minutos, estaba convulsionando. Había tomado dos tabletas de cianuro que terminaron matándolo. [SEGUIR LEYENDO]

Asesinos Seriales: Karl Denke

by Andrés Borbón on 19 January, 2009

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karl_denke.jpgKarl Denke (1870-1924) nació en Silesia, la cual ahora es parte de Polonia, no se sabe mucho de él, sólo que regenteaba un hotel en su ciudad natal y que sus inquilinos le llamaban cariñosamente “Papá”. Participaba en actividades voluntarias en la iglesia local (era quien tocaba el órgano) pero, además, se daba tiempo para devorar seres humanos. Se piensa que comió de por lo menos 30 víctimas, aunque algunos piensan que pudieron ser 40 o más.

El 21 de diciembre de 1924 uno de los inquilindos de Denke, escuchó gritos que pedían ayuda y que parecían provenir del departamento de Denke, en la planta baja. Temiendo que Denke estuviera herido, el individuo (de nombre Gabriel) corrió a prestar ayuda y encontró a un joven arrastrándose por el corredor, con sangre escurriéndole del cuero cabelludo, abierto en un profundo tajo. Antes de perder el conocimiento, el pobre hombre alcanzó a mascullar que “Papá” Denke lo había atacado con un hacha.

La policía arrestó a Denke y en su departamento hallaron documentos de identificación de 12 agentes viajeros, además de ciertos artículos de vestir que no le pertenecían al casero. En la cocina, dos grandes recipientes con carne picada, mezcladas con huesos de origen humano y frascos llenos de grasa. Con todo ello, los investigadores calcularon que se trataba de aproximadamente treinta víctimas. En los registros de Denke encontraron una lista nombres y fechas, con el respectivo peso de cada una de las víctimas desde 1921. De acuerdo al registro, se especializó en matar vagabundos, pordioseros y viajeros cuyas desapariciones no fueran muy notorias. No hay evidencia de que hubiese existido abuso sexual. Poco después del arresto, el criminal se colgó en su celda impidiendo que se estudiara más a fondo su caso.

Evidentemente, buena parte de la carne que consumían los abonados de Denke era de origen humano, incluyendo las salchichas, en las que Denke hizo especial énfasis debido a la calidad de éstas.

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Asesinos Seriales: Gerard Schaefer

by Andrés Borbón on 12 January, 2009

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Gerard Schaefer

El error

Pamela Sue Wells y Nancy Ellen Trotter son afortunadas de seguir con vida. Las dos atractivas adolescentes, de 18 y 17 años respectivamente, pedían “aventón” el 21 de Julio de 1972 cuando el oficial Gerard Schaefer se detuvo, pidió sus nombres y les dijo que pedir aventón era ilegal en el condado (no lo era). Llevó a las chicas de regreso a la casa de medio camino donde estaban quedándose y les ofreció llevarlas a la playa a la mañana siguiente.

Ambas aceptaron

El día siguiente, Schaefer las recogió, pero en lugar de dirigirse hacia la playa las condujo a la Isla Hutchinson, diciéndoles que les mostraría un fuerte español. Una vez ahí, sacó su pistola y les dijo que planeaba venderlas como esclavas blancas a una organización de prostitución extranjera. Luego las sacó del automóvil y las dejó bajo un árbol, con sogas atadas a sus cuellos y los pies apoyados en las raíces. Si resbalaban de su punto de apoyo, morirían ahorcadas. Schaefer dejó el lugar, prometiendo regresar en breve pero, de alguna manera, las chicas se las arreglaron para escapar.

Cuando Schaefer regresó al lugar y no las encontró, llamó por teléfono a su jefe y le dijo que había hecho algo muy tonto, que se había “sobrepasado” en su trabajo y, después de describirle el asunto de las chicas, añadió que solamente quería darles un buen susto, por su propio bien.

Richard Crowder, el jefe de Shaefer, le ordenó que volviera a la estación y salió en busca de la chicas, a quienes halló aún esposadas en el bosque.

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Asesinos Seriales: John Wayne Gacy

by Andrés Borbón on 22 December, 2008

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Asesinos Seriales: John Wayne Gacy

John Wayne Gacy, quien confesó haber cometido al menos 33 asesinatos, es tal vez uno de los asesinos seriales más crueles, sádicos y empobrecidos moralmente de la historia criminal del mundo.

Era, al parecer, el individuo perfecto. Se vestía de payaso para las fiestas infantiles de su vecindario (y se hacía llamar “Pogo“) y era dueño de una pequeña compañía de construcción. Es, en pocas palabras, uno de los asesinos seriales que mejor han logrado “esconder” su faceta criminal. Solía participar en actividades comunitarias y cuando los vecinos de Gacy se enteraron de su arresto, no hubo uno solo que no se sorprendiera. Era, a los ojos de todos, el vecino perfecto, el esposo ideal y un miembro muy valorado por su comunidad.

Se trata de unos de los asesinos del tipo “organizado”. Es decir: aquellos que planean sus fechorías, se proveen de los medios necesarios para llevarlas a cabo y que dejan pocas huellas. Una vez que una de sus víctimas caía en sus redes, no había vuelta atrás: Su muerte era segura.

Disfrutaba esposar a sus víctimas, violarlas de forma anal (Gacy era homosexual), golpearlas hasta que sus rostros eran una masa pulposa de carne irreconocible. Luego, en un acto de locura (dada la situación), les ofrecía emparedados de crema de maní, les recitaba versos de la Biblia y, al final, los estrangulaba hasta que morían.

En 1978, debido a su “buen corazón” dejó escapar a una de sus víctimas, quien lo delató. Al realizar una búsqueda exhaustiva en la casa de Gacy, hallaron 30 cadáveres enterrados bajo el espacio de su casa (Recordemos que muchas casas norteamericanas son de madera, y para evitar que la humedad dañe la estructura, hay un espacio entre la casa y el suelo).

Gacy estaba casado y su esposa se quejaba continuamente del mal olor, pero Gacy le salía siempre con cuentos de gases sulfurosos, tuberías en mal estado y cosas parecidas.

Tras ser aprendido, John Wayne Gacy comenzó una carrera como artista, dibujando, principalmente, cuadros multicolores donde aparecían payasos. Sus “obras maestras” fueron exhibidas en diversas galerías de arte a lo largo y ancho de los Estados Unidos, y son objetos invaluables de memorabilia para los amantes de lo mórbido.

Asesinos Seriales: John Wayne Gacy


(pintura hecha por John Wayne Gacy)

John Wayne Gacy fue ejecutado mediante la inyección letal en 1994.

En 1998, hallaron más cadáveres en el patio trasero de la casa de Gacy. Se contabilizaron cuatro cuerpos más que, por supuesto, fueron a la cuenta de Gacy.

Muchos piensan que 33 ó 34 cadáveres es un número muy pequeño para la violencia y velocidad con que Gacy cometía sus crímenes. Por lo general asesinaba adolescentes que se prostituían con homosexuales, y algunos piensan que pudo haber matado a 70 o más, y que la mayoría están escondidos en las construcciones de las que Gacy se hacía cargo.

Nunca se sabrá la verdad. De Gacy no quedan más que sus cuadros de payasos y una leyenda cuya extensión se va haciendo más grande con el tiempo. Tal vez no sea el asesino serial con más cadáveres en su cuenta, pero sí es uno de los más sádicos de que se tiene noticia y hay pocos que se le puedan comparar tanto en inteligencia como en perversidad.

Asesinos Seriales: John Wayne Gacy

Con esta entrada inauguro una serie titulada “Asesinos Seriales” donde hablaré de estos monstruos que pueblan la imaginación y las pesadillas de la sociedad moderna.

Una Breve Introducción:

Los Asesinos Seriales, en general, suelen ser varones blancos heterosexuales en sus veintes o treintas quienes tienden a ser sexualmente disfuncionales y sufren de baja autoestima. Sus metódicas y sanguinarias acciones tienen casi siempre un motivo de origen sexual. Dichos asesinatos son llevados a cabo como respuesta a elaboradas fantasías que llegan a su clímax en el momento de la muerte de su víctima. Los Asesinos Seriales generalmente matan extraños y el ciclo se asesinatos generalmente se caracteriza por tener “Periodos de Enfriamiento” entre un crimen y otro. Muchos de ellos practican el canibalismo (comer carne humana), la necrofilia (tener relaciones sexuales con cadáveres) y suelen guardar trofeos de sus víctimas, ya sean objetos que les pertenecían a estas o partes del cuerpo de las mismas. Los Asesinos Seriales, también, son seres sádicos por naturaleza. Muchos de ellos regresan a las escenas del crimen o a las tumbas de sus víctimas para fantasear con los recuerdos del homicidio. Otros, disfrutan involucrándose en las investigaciones de sus propios crímenes y los más intrépidos gozan jugando con las autoridades mediante cartas o con la cuidadosa colocación de cierta evidencia criminalística.

Los Asesinos Seriales tienden a elegir mujeres o niños de su misma raza. Prostitutas, vagabundos y aquellos que hacen “auto stop” son sus víctimas predilectas. Algunos Asesinos Seriales homosexuales suelen escoger niños pequeños o gays. Las Asesinas Seriales (también las hay entre el bello sexo), son el clásico ejemplo de las “Viudas Negras”, quienes matan a sus esposos, amantes y familiares mediante el uso de venenos. También pueden ser enfermeras o mujeres con ocupaciones relacionadas con la salud quienes se convierten en “Ángeles de la Muerte”, asesinando bebés, personas ancianas o pacientes gravemente enfermos en un intento por “aliviar” su sufrimiento.

Independientemente del sexo, la mayor parte de los Asesinos Seriales crecen en hogares violentos. Desde niños, gozan torturando animales, jugando con fuego y la mayor parte de ellos son enuréticos en la infancia (mojan la cama). En muchos de ellos se ha encontrado evidencia de daño cerebral y no es rara la adicción a las drogas o al alcohol.

El Primero de Nuestra Lista: Gary Ridgway, el “Asesino del Río Verde”:

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Uno de los mejores libros de Ann Rule es, definitivamente, “Green River, Running Red”, que trata del asesino serial conocido como El Asesino del Río Verde. Ann Rule es una escritora que se especializa en relatar historias de asesinos en serie y, hasta el momento, ha escrito unos 30.

Gary Ridgway era un buen ciudadano, trabajaba como pintor de camiones en una empresa donde tenía un récord de asistencia impecable. Estaba casado, tenía un hijo, le encantaba participar en actividades comunitarias, adoraba el campismo y era callado, tímido, pero servicial. Un buen trabajador, diría su jefe. Un esposo ejemplar, diría su esposa. Un buen padre, diría su hijo. El único problema con Ridgway era que le gustaba contratar prostitutas, que le excitaba asfixiarlas, y que mató unas cincuenta, según los cálculos más modestos. Comenzó su carrera criminal alrededor de 1980, y durante veinte años eludió a las autoridades. Disponía de los cadáveres en lugares tan apartados que muchos de ellos fueron descubiertos varios años o décadas después. Ha sido, según algunos, el asesino serial norteamericano más prolífico de todos los tiempos, y uno de los más buscados.

Lo curioso del caso Ridgway es que, al parecer, no siguió los patrones habituales de un asesino serial. Frecuentemente, existe un típico aceleramiento de la conducta delictiva hasta su captura, su muerte o hasta una meseta que puede durar décadas. Ridgway dejó de matar, al parecer, por más de 17 años. Durante ese tiempo, participaron en el equipo para tratar de atraparlo los Cazadores de Mentes más prominentes: Robert Keppel y John Douglas. No obtuvieron ningún resultado, pues los perfiles que elaboraron resultaron ser absolutamente inexactos. Hasta el famosísimo asesino serial Ted Bundy participó, desde la cárcel, en la búsqueda del notable criminal (la situación se reproduciría en el libro de Harris, El Silencio de los Inocentes, cuando Lecter ayuda a Clarice Starling a buscar a Buffalo Bill). Todo resultó inútil: Ridgway se mantuvo a salvo de la policía hasta que, en el 2001 fue detenido al confirmarse que su DNA coincidía con el encontrado en tres de las víctimas. En una controvertida decisión judicial, Ridgway se libró de la pena de muerte al hacer un trato con las autoridades: Su vida a cambio de la confesión de todos los crímenes. En prueba de su buena fe, Ridgway ayudó a los investigadores a localizar algunos de los cuerpos que no habían sido encontrados hasta ese momento.

¿Por qué mataba Ridgway? Según él, porque las prostitutas eran malas, porque era más fácil matarlas que pagarles y porque hay pocas probabilidades de que los familiares denuncien a una prostituta desaparecida. Ridgway, además, estudió los casos de famosos asesinos seriales para evitar sus mismos errores e impedir ser capturado. Afortunadamente, está tras las rejas.

Persisten muchas dudas en torno al caso Ridgway: ¿Se ha contabilizado el número total de sus víctimas? ¿Realmente dejó de matar durante todo ese tiempo, o cambió de método? Según algunos, el número total de víctimas asciende a 100, o más…

En comparación, Jack el Destripador, con sus cinco víctimas, parece un angelito.