Estas burbujas, que en un principio se ven tan amigables, pronto revelan su verdadera naturaleza. Pasan de ser simpáticas y alegres a algo mucho más perversa.
Es un comercial que nos advierte sobre las sustancias químicas que componen nuestros productos de limpieza, una advertencia para que estemos alerta y no nos dejemos engañar por la publicidad.
Y creo que el video cumple su prometido. Voy a tener pesadillas con estas burbujas.
Una serie de 15 anuncios contra el consumo del tabaco que hacen uso, como es costumbre, del miedo como arma principal para convencer a la gente de que deje de fumar.
De ninguna manera intento quitarle importancia al asunto ni mucho menos promover el consumo de tabaco (yo, que apenas hace unos meses dejé el cigarro), pero me parece que las campañas se han pasado un poco de la raya con lo grotesco de algunas imágenes.
Además, está comprobado de sobra que el miedo es la peor forma de modificar una conducta. Funciona, pero no por los mecanismos apropiados.
Tal como lo muestran en el video, la clave de un estornudo saludable es el pañuelo. Ya no se usan mucho los pañuelos de tela, pero el principio es el mismo.
Da un poco de pena ver al pobre hombre rociado con pimienta y estornudando imparablemente en el pañuelo, que habrá terminado hecho un verdadero asco.
Es conseja popular que bebiendo agua adelgazamos y por eso muchos la beben como si fuese un remedio mágico. Sin embargo, no funcionan así las cosas.
De acuerdo a un reciente estudio, el agua debe beberse (tal como lo decía la abuela) antes de las comidas. Un grupo de investigadores dio de beber a un grupo de personas —que ya estaban a dieta— dos vasos de agua (medio litro) antes de cada alimento y compararon los resultados con otros que sólo hacían la dieta pero que no bebían este líquido extra.
Los resultados fueron claros: Aquellos que bebían la dosis extra del vital líquido perdieron dos kilogramos más que quienes simplemente siguieron la dieta pero no añadieron el agua.
Esto nos confirma que el agua ayuda a perder peso, no simplemente llenando el estómago y haciéndonos comer menos, sino de alguna otra manera que los científicos no han sabido explicar aún.
Hasta hace poco, se tenía la idea de que el consumo de vitamina D durante el embarazo incrementaba la posibilidad de defectos al nacimiento en el producto. Un grupo de investigadores de la Universidad del Sur de Carolina decidió investigar al respeto y reclutaron un grupo de 494 mujeres embarazadas a quienes les dieron dosis diarias de 200 UI, 2,000 UI y 4,000 UI de esta vitamina. El resultado fue que no hubo, en ninguno de los grupos, malformaciones congénitas, y aquellas mujeres que tomaban 4,000 UI de Vitamina D tenían menos probabilidad de sufrir un parto prematuro o de padecer infecciones.
Hay tres formas de evitar la formación de buena parte de los cálculos renales: Consumir altas cantidades de citrato, disminuir el consumo de sal y no abusar de las proteínas. El limón contiene elevadas concentraciones de citrato, y dos litros al día de limonada reducen la formación de cálculos de calcio, los más comunes, hasta en 8 veces. La sal, por otra parte, aumenta la excreción de calcio en la orina, por lo que reducir su consumo es buena idea. En cuanto a las proteínas, disminuir el exceso en su consumo evita la formación de cálculos de ácido úrico.
El profesor Stafford Lightman, del Laboratorio de Neurociencia Integrativa y Endocrinología de la Universidad de Bristol, se dedica a investigar la forma en que el estrés modifica no solo la conducta, sino la salud del individuo a largo plazo. Se sabe que el estrés incrementa los niveles de cortisol, y que este cambia la forma en que se expresan nuestros genes. Las personas con un elevado nivel de esta hormona desarrollan depresión, diabetes, hipertensión y pérdida de la memoria, pero hay mucho más, ya que es posible que una historia de estrés (incluso prenatal) cambie el funcionamiento global de nuestro organismo.