La primera vez que leí El Cantar de los Cantares, tenía unos diez años y no entendí muy bien de qué iba la cosa. Eso sí, me quedé con el ojo cuadrado al ver que la Biblia, un libro tan santo, tenía entre sus páginas versos tan eróticos.
La mujer a quien va dirigido el poema era La Reina de Saba, o Makeda, como se le Seguir Leyendo
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