

Apoya a Dumbledore.
A sólo unos días del controvertido anuncio de Rowling sobre la homosexualidad de Dumbledore, tenemos ya camisetas que aprovechan la publicidad que ha tenido la noticia y tratan de hacer su agosto con el vapuleado director de Hogwarts.
Sigo pensando que no es algo bueno bombardear la cabeza de los jóvenes lectores de Harry Potter con esta clase de mensajes, pero eso a Rowling parece no haberle importado. Ella quiere más fama de la que tiene.
Cada quién su cuento.
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Es un hecho: La versión pirata del último Harry Potter (Harry Potter y las reliquias de la muerte) ha comenzado a circular en la red, y en español. ¿Sorprendente? No tanto. Los piratas hispanohablantes se han tomado la tarea en serio: Trabajando por equipos, han traducido el texto a pedazos, para luego pegarlo. ¿Qué tal ha resultado? No lo sé, pues aunque mi mano tembló mientras el cursor bailaba por la pantalla, me resistí a bajarlo. A menos de dos semanas de su lanzamiento en inglés a nivel mundial, el libro de casi mil páginas ha comenzado a circular gratuitamente y, por supuesto, ilegalmente.
¿Qué tanto va a afectar esto a la industria editorial?En realidad, no mucho. Dudo que las ventas del libro se vean afectadas y eso nos lleva, de nuevo, al problema de los derechos digitales. ¿Cuánto vale un bit? No tengo idea, pero ha de haber de bits a bits, de megas a megas. Un bit del séptimo Harry Potter valdrá más que un bit de Cervantes, que es gratuito y cualquiera lo puede obtener con sólo apretar unos botones y buscar en el lugar apropiado. ¿La cultura pierde con un Harry pirata? No. ¿Pierde el consumidor? No. ¿Pierden la editorial y Rowling? Sólo un poco. La autora seguirá siendo billonaria después de esto. ¿Quién gana, entonces? Nadie, ya que el producto debe estar lleno de errores, de inexactitudes, de fallas en la traducción. ¿Cómo hacer que todo el mundo gane, Tecnocultos? Pues replanteándonos las políticas que gobiernan la Cultura Digital, que dictan lo que está bien y lo que está mal, que deciden quién merece leer el último Harry Potter y quién no.
Mientras tanto, Harry Potter se viste de pirata y surca los inabarcables mares de la red.
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