Renacimiento

250px-GirolamoSavonarola.jpgGirolamo Savonarola (1452-1498) fue un fraile Dominico y líder de la ciudad de Florencia desde 1494 hasta su ejecución en 1498. Fue famoso por su quema de libros, la destrucción de lo que él consideraba arte inmoral, y por su hostilidad hacia la corriente filosófica y artística del Renacimiento. Predicó vehementemente contra la corrupción moral de la mayor parte del clero en su época y su principal opositor fue el Papa Alejandro VI (Rodrigo Borgia).

Savonarola nació en Ferrara, aunque de acuerdo a otra fuente, nació en Occhiobello, a 7 km de Ferrara. Procedía de una familia noble.

En su juventud estudió la Biblia, a Santo Tomás de Aquino y a Aristóteles. Tras estudiar en la Universidad de Ferrara, escribió un poema llamado De Ruina Mundi, sobre la caída del mundo y donde ya tocaba el tema de la corrupción del clero. En ese entonces tenía 20 años.

Tres años más tarde, redactó De Ruina Ecclesiae, donde ya atacaba directamente a la curia romana llamándola “prostituta falsa y orgullosa”.

Savonarola se convirtió en fraile dominico en 1475 y se sumergió en estudios teológicos. En 1479 fue transferido al convento de Santa María degli Angeli y en 1482 la orden lo envió a Florencia, donde fue relegado por carecer de gracia y ser un pobre orador. En 1487 regresó a Bologna donde se convirtió en “maestro de estudios”.

En 1490 regresó a Florencia y comenzó a predicar apasionadamente sobre el fin de los tiempos. Narraba sus visiones proféticas y decía que tenía comunicación directa con Dios y con los Santos. Tuvo un enorme éxito y, para su fortuna, algunas de sus predicciones se cumplieron, como el debilitamiento de la familia Medici y la aparición de la sífilis, la cual adquirió proporciones enormes, casi epidémicas.

Sus sermones eran escuchados por miles, y en ellos no perdía oportunidad de predicar sobre las virtudes cristianas, sobre todo la humildad. Atacaba directamente los lujos, la ostentación y a la Iglesia de Roma. Se ensañó contra la familia Medici y en 1494 se convirtió en líder de la ciudad.

Como gobernante, convirtió a Florencia en una especie de república democrática, condenó la homosexualidad, asignándole la pena de muerte a quien se le comprobara. En 1497, él y sus seguidores comenzaron la llamada “Hoguera de las Vanidades”. Enviaba muchachos de puerta en puerta recolectando objetos que se asociaban a la laxitud moral: Espejos, cosméticos, pinturas, libros paganos, esculturas “inmorales”, mesas de juego, ajedreces, instrumentos musicales, vestidos finos, sombreros de mujer y trabajos de antiguos poetas. Todo esto era quemado en la Piazza della Signoria de Florencia. Muchos trabajos valiosos se perdieron debido a esto, incluyendo obras de Sandro Botticelli y Miguel Ángel Buonarroti.

El 13 de mayo de 1497, Savonarola fue excomulgado por el papa Alejandro VI y en 1498 se ordenó su arresto y ejecución. El 8 de abril, una multitud atacó el convento de San Marco. Tras una lucha sangrienta, Savonarola se rindió, junto con Fra Domenico da Pescia y Fra Silvestro, sus colaboradores más cercanos. Se le acusó de herejía, falsas profecías y sedición.

Durante las siguientes semanas, los tres fueron torturados en el potro y firmaron sus confesiones. Los torturadores respetaron solamente el brazo derecho de Savonarola, para que pudiera firmar su confesión.

El día de su ejecución (23 de mayo), fue llevado a la Piazza della Signora con sus dos colaboradores y los tres fueron despojados de sus cargos clericales, acusados de herejes y encadenados a una cruz que se colocó en el mismo punto donde se instalaba la Hoguera de las Vanidades. Fueron quemados durante varias horas y sus cenizas se mezclaron con los restos de la madera quemada. Como las autoridades no querían que sus seguidores tuvieran ninguna reliquia qué venerar, las cenizas fueron arrojadas al río Arno.

Los seguidores de Savonarola se escondieron un tiempo, pero resurgieron, formando una secta que se llamó Los Piagnoni, dentro de los cuales estuvieron más adelante los frailes Franciscanos, quienes tomaron muchos de los elementos de las ideas que promulgaba Savonarola.

Los misterios de la Mona Lisa

by Andrés Borbón on 29 November, 2008

in Arte

Duración del video: 4:39 minutos

La Mona Lisa, o la Gioconda, como la llaman algunos, es una de las obras de arte más enigmáticas de todos los tiempos. Dentro de los muchos misterios que guarda la pintura están la técnica del sfumatto, que Leonardo llevó a sus últimas consecuencias, el enigmático paísaje que se ve detrás de la figura, las peculiaridadesdes anatómicas de la modelo y otras.

Vean el video. No se arrepentirán

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Los asistentes a la Última Cena no comieron cordero, sino anguilas

Nuevas investigaciones sobre la Última Cena, pintada por Leonardo Da Vinci, sugieren que el menú de esta famosa última cena no fue pan y cordero, como se creía previamente. John Varriano, quien escribió un artículo al respecto en la revista Gastronomica, dice que la limpieza y restauración llevada a cabo en 1997 muestra que en el fresco de Leonardo los platos contienen anguilas asadas acompañadas de rodajas de naranja.

Para ser sincero, el buen Leonardo me ha decepcionado un poco. Vaya menú que escogió. No suena muy apetitoso que digamos. No obstante, hay cierta lógica tras la elección de las anguilas, ya que buena parte de los apóstoles eran pescadores. A pesar de todo, si me hubieran invitado al ágape no habría probado el menú, ¡ni por Cristo!

La imagen es poco clara y resulta casi imposible llegar a la misma conclusión que el autor, aunque seguramente él pudo ver la con mayor detalle la pintura.

Se piensa, también, que las anguilas que aparecen en la última cena se deben a que al mismo Leonardo le encantaban, lo cual queda confirmado por las listas de compras que se encuentran esparcidas en sus apuntes.

The Last Supper Menu: Revealed!

Las locuras de Miguel Ángel

by Andrés Borbón on 26 August, 2008

in Anécdotas, Arte, Curiosidades

Mieguel Ángel

Miguel Ángel fue, tal vez, el mejor artista del renacimiento. Algunos se inclinan por Leonardo, pero si comparamos la calidad de las obras que han llegado hasta nuestros días, no hay duda: Miguel Ángel es el triunfador. Leonardo Da Vinci fue el genio universal, pero Miguel Ángel fue el artista.

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