Parece un trabalenguas o una mala broma de algún programador (y vaya que estos geeks tienen un sentido del humor retorcido). Pero aunque parezca un neologismo surgido de una mente esquizofrénica, la buena noticia es que no lo es.
Todos aquellos que leen sus blogs favoritos a través de lectores de feeds como Google Reader, saben que hay un retraso considerable entre que la nota es publicada y el momento en que aparece en los lectores de feeds. Este retraso del que hablo puede ser de media hora, una hora, o más.



