Esta cinta, que no está nada mal, la vi hace un par de semanas pero por alguna razón había procrastinado para escribir algo sobre ella. Es una película de ciencia ficción que juega con la idea (sobada, pero siempre efectiva) del viaje en el tiempo y esa paradoja del efecto mariposa donde si modificamos un hecho en el presente (o en el pasado), las consecuencias pueden extenderse hacia terrenos impredecibles.
Bueno, pues el objetivo de este viajero en el tiempo es evitar que un tren explote, y que se desate una ola de ataques terroristas orquestados por un grupo no identificado. Así pues, el viajero regresa en el tiempo y falla. Falla constantemente hasta que, obviamente, consigue su objetivo, pero no solo eso, sino que halla algunas otras cosas más que ponen en aprietos a las personas que dirigen el proyecto.
En sus regresos al pasado siempre se encuentra con una chica de la que termina enamorándose. Y cómo no, si está como un bombón. Es una viajera del tren interpretada por Michelle Monaghan que se ve espléndida, y esto le da un giro inesperado (más o menos) a la historia, pues es un aliciente más para cumplir su misión, al grado de que con el tiempo la prioridad del viajero en el tiempo se convierte en salvarla a ella más que salvar el tren, pero ambas cosas son inseparables, así que cumple con su misión y, de alguna manera (no puedo decir más sin caer en el spoiler) también se salva a sí mismo.
Como buen aficionado que soy a las películas y a los libros de ciencia ficción, debo decir que esta cinta no me ha decepcionado en lo más mínimo, y si les gusta este género (a pesar del toque meloso y romántico que le dan), pues seguramente se la pasarán de lo lindo viendo esta producción.











