Un anuncio de la Tempest Freeruning Academy donde se ve a los pupilos ejecutando algunas de las suertes que han aprendido ahí y que son, básicamente, parkour. Da gusto ver que este tipo de gimnasia callejera haya evolucionado tanto, aunque preocupa un poco la falta de protección con la que se ejecuta. Yo diría que al menos deberían llevar un casco, si no es que una especie de armadura, aunque en tal caso perdería un poco su calidad de “deporte extremo”, ¿no?
Este par de individuos deciden dar un paseo por la ciudad, practicando el cada vez más popular deporte (¿arte?) del Parkour, una disciplina que gana constantemente adeptos (y accidentados). Al verlos en acción es difícil no sorprenderse. La agilidad de estos acróbatas urbanos es increíble, aunque al ver muchas de estas escenas me surge la inevitable pregunta de si esta habilidad no sería peligrosa en asaltantes, ladrones de casas o cualquiera que huya del largo (pero enclenque) brazo de la ley. Seguro que acá en el Detrito Defecal (Distrito Federal, aka Ciudad de México) un chico practicando Parkour sería un sospechoso inmediato para las autoridades policiacas. Je, je.
Esta animación hecha “a la antigüita” (con lápiz y papel) es realmente genial. Se trata del famoso Parkour, ese deporte extremo al que se le ha hecho tanta publicidad últimamente y que es una especia de acrobacia callejera donde los deportistas (muchos son notables atletas) escalan paredes casi en vertical, saltan de una casa a otra o hacen equilibrio en lugares realmente estrechos.
Échenle un ojo a este video, que no se arrepentirán.
Dominic Lacasse (Canadá) es un atleta, acróbata, y practicante de parkour que ostenta el récord mundial de más tiempo manteniendo la posición de “la bandera” sujeto a un tubo vertical. Lo obtuvo el 23 de noviembre del 2007 y consiguió sostener la postura durante 39 segundos (el previo récord era de 31).
Y para finalizar, el video del momento en el que consigue el récord. Lo más interesante son los close-ups al rostro, donde se advierte el impresionante esfuerzo de Lacasse. Por desgracia, el audio está en alemán.