El Dr. Alfonso Dueñas González, del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM, ha comprobado experimentalmente, e in vivo, la propagación horizontal (o lateral) del cáncer.
oncologia
Uno de esos estudios que hay que ver con cierto escepticismo: Investigadores del Instituto Karolinska de Estocolmo, Suecia, publicaron un estudio en el British Journal of Cancer donde concluyeron que consumir carne procesada aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de páncreas.

SpectroPen es una lámpara que ilumina selectivamente el tejido canceroso, ayudando a los cirujanos a remover los tumores de forma más completa.
El Dr. Nam Dang, investigador de la Universidad de Florida y sus colegas en Japón, han documentado las propiedades anti-cancerígenas de la papaya. El estudio se llevó a cabo en cultivos de células tumorales de cérvix, páncreas, hígado, pulmón y mama. En todos los casos, el extracto de las hojas de este fruto produjo una disminución notable en el crecimiento de las células cancerosas, mientras que no tuvo ningún efecto nocivo sobre las células normales. Se piensa que esto se debe a que la papaya aumenta la producción de la citoquina Th1. El siguiente paso es probarlo en animales y humanos.
Hasta ahora, no se había podido demostrar que las famosas camas de bronceado fueran perjudiciales para la salud, pero un reciente metaanálisis de 20 estudios ha comprobado que las camas de bronceado incrementan el riesgo de padecer cáncer de piel hasta en un 75%.
Una de las razones es que estos aparatos utilizan radiación ultravioleta para provocar el bronceado, y dicho espectro luminoso, aún usado con moderación, es capaz de desencadenar cáncer de piel (incluyendo melanoma) en buena parte de quienes las usan.
Otro factor que podría incrementar los cánceres de piel debidos a estos aparatos es que los jóvenes, incluyendo personas de menos de 20 años, las están usando cada vez más, lo cual incrementa el tiempo de exposición, y los especialistas están viendo cada vez más casos de este tipo de neoplasias en personas relativamente jóvenes. Por lo general, el cáncer de piel suele aparecer después de los 75 años, pero la moda del bronceado parece estar modificando esta cifra drásticamente.
Un grupo de científicos de la Universidad de Madrid, liderados por Alberto Muñoz y Carlos López-Otín, han descubierto que la forma activa de la vitamina D3 tiene propiedades anti-cancerígenas, específicamente en el caso del cáncer de colon.
La vitamina D es producida naturalmente en el cuerpo a partir de ciertos alimentos como huevo y carnes, especialmente el pescado y el hígado, pero para que la forma primitiva de la vitamina D (dehidrocolesterol) pueda ser aprovechada, la persona debe tomar el sol al menos 15 minutos dos veces a la semana. Así, se obtiene el colecalciferol, que es transformado en calcidiol en el hígado y posteriormente en calcitriol en los riñones (que es la forma activa).
El calcitriol, al parecer, activa el gen CST5, que a su vez produce la proteína cistatina D, que es la que inhibe el crecimiento de tumores cancerosos en colon.
Este descubrimiento tiene gran importancia, ya que en un futuro podrían desarrollarse medicamentos análogos al calcitriol que activaran de forma más específicamente este gen y ayudar a prevenir y combatir el cáncer de colon, una de las formas de cáncer más comunes y de más alta mortalidad.

Robert Gatenby es un oncólogo con un enfoque muy poco ortodoxo acerca del tratamiento adecuado para el cáncer.
Dice, en resumen, que no hay que erradicar el cáncer, sino mantenerlo bajo control.
¿Controvertido? ¡Sin duda alguna!
Recientemente, la revista Nature, una de las más prestigiadas en el mundo de la ciencia, ha publicado un artículo con los resultados de sus investigaciones, y las conclusiones a las que ha llegado me dejaron con la boca abierta.



