José Saramago ha fallecido a los 87 años. Cumpliría 88 en noviembre pero desgraciadamente no llegó a la cita, aquejado por las muchas dolencias que la leucemia crónica que padecía le estaba provocando y lo minada que estaba su salud.
Él mismo diría que nadie llega tarde a su muerte, aunque hay algunos que tienen prisa y parecen querer llegar antes, pero en realidad no se acercan ni un centímetro más pues, como el nacimiento, es algo sobre lo que no tenemos ningún control. Somos como títeres, y títeres que no sabemos cuánto tiempo durarán los hilos que nos sostienen. La única diferencia es que nosotros somos unos títeres de modelo especial, que tenemos un hilo de más y que va directamente al corazón para hacerlo latir rítmicamente.
José Saramago siempre se declaró un hombre afortunado, y en realidad lo fue. Tuvo grandes logros en su vida y al final encontró el amor y dedicó sus últimos libros a Pilar del Río, quien lo cuidó devotamente y tendió una especie de muralla en torno al escritor para evitar que los periodistas, esos tiburones peligrosísimos, lo devoraran o precipitaran lo inevitable.
(continúa tras el salto)


David Carradine murió ahorcado.


