Una forma gráfica (y algo incómoda) de saber la cantidad de azúcar que contienen algunos de las bebidas y alimentos que solemos comer. La fotografía de las galletas Oreo me ha impactado.
Una forma gráfica (y algo incómoda) de saber la cantidad de azúcar que contienen algunos de las bebidas y alimentos que solemos comer. La fotografía de las galletas Oreo me ha impactado.

Por lo que se ve, los seres humanos somos grandes consumidores de azúcar. Se calcula que el estadounidense promedio consume 3,550 libras de azúcar (1,611 kilogramos) y 313 galones (1,189 litros) de jarabe de fructosa. Nada de esto, seguramente, tiene consecuencias benéficas para el funcionamiento de nuestro organismo ya que es mejor obtener esas moléculas de glucosa a partir de los almidones y otros alimentos.

Vaya extravagancia: Los valores nutricionales de un huevo impresos individualmente en cada uno. Es algo positivo, sobre todo si le echamos un ojo al contenido de colesterol, pero sospecho que no es una idea muy práctica.
Resulta que si desayunamos dos huevos por la mañana estamos consumiendo el 142 % de las necesidades diarias de colesterol, y el 20 por ciento de las proteínas que requiere nuestro cuerpo.

Lejos de la ironía y el sarcasmo, lo que me producen estas fotos es verdadera pena. No es que unos kilos de más afecten la belleza de una mujer, pero esto va un poco más allá.

El movimiento de prohibir la contratación de modelos excesivamente delgadas comenzó en el 2006, tras la muerte de Luisel Ramos (a la derecha en la foto), quien murió de un infarto momentos después de salir de la pasarela. Se había estado alimentando con hojas verdes y Diet-Coke por 3 meses.

No sé si pongo esta nota porque me interese difundir las bondades del chocolate o porque me encanta el chocolate más que cualquier otro alimento en el mundo.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Almería, en España, ha calculado cuánto CO2 produce un ser humano por el hecho de comer, y el resultado es sorprendente: 2 toneladas por persona, la mayor parte debidas a la respiración y al tratamiento de los residuos que producimos.
Otros factores que contribuyen a la producción de CO2 son, evidentemente, la agricultura, la ganadería, el procesamiento y la distribución de los alimentos, el proceso de cocinarlos y la excreción de los mismos.
El estudio, de amplios alcances, ha estudiado, incluso, el proceso de "eutroficación" que es el depósito de nutrientes en la tierra y en el agua provenientes de las excreciones y de los materiales (fertilizantes, alimentos para el ganado) que terminan en la superficie y cambian drásticamente sus características.
Parece que, el simple hecho de comer, contamina.
Fuente:
Ivan Muñoz, Llorenç Milà i Canals y Amadeo R. Fernández-Alba. "Life cycle assessment of the average Spanish diet including human excretion". The International Journal of Life Cycle Assessment 15(8): 794-805, 2010. DOI:10.1007/s11367-010-0188-z

He aquí una imagen con doble mensaje: El primero, que se pueden hacer cosas realmente imaginativas si tenemos a la mano suficientes papas a la francesa. Y, segundo, que si comemos demasiadas estaremos un pasito más cerca de la muerte que antes.