Si tienes un apetito en los nebulosos límites de lo saludable, cuando desees comer spaghetti siempre te enfrentas al problema de cuánto es una porción razonable.
No hablo de mí, que cuando como pasta soy un barril sin fondo, pero sí de quien sabe medirse y cuidar el contenido calórico de lo que come.
Las papas fritas tal vez no sean el alimento más saludable del mundo, pero definitivamente gozan de una popularidad sin paralelo, y fabricarlas se ha convertido en un proceso en el que apenas intervienen algunas personas, como se nos explica en el video, ya que todo está automatizado, incluyendo la selección del color, la consistencia, el empacado y la distribución.
El concepto es sencillo de comprender: Comes papas fritas de McDonald’s todo el tiempo y tu salud, por lo tanto, te vale un rábano. Vives en Japón, donde la empresa, a cambio de que compres una comida completa con valor calórico de al menos 38,000 KCal, te da un adminículo que se adapta al portavasos donde, al mismo tiempo, puedes encajar el envase de papas (grandes) para que tus niveles de colesterol no desciendan ni por error.
Una imagen .gif escalofriante: Se trata del avance de la obesidad clínica diagnosticada en cada uno de los estados de Estados Unidos. Vemos, conforme pasan los años, cómo el porcentaje de personas obesas se va incrementando alarmantemente de 1985 al 2010.
De verdad da coraje, pagar tanto por un alimento mal empacado que supuestamente está listo para consumirse y hallarse con esta burla al consumidor quien, con todo derecho, podría exigir el cierre de esas fábricas que no hacen otra cosa sino engañar al cliente, de principio a final.
Una lástima que no haya una versión en español de este video, que nos muestra de una manera bastante gráfica y fácil de comprender, el impacto ambiental, económico y en la salud de algo tan cotidiano como una simple hamburguesa, y para ello han tomado la que es emblemática: la Big Mac de McDonald’s.
A la manera de muchos videos en la actualidad, es un bombardeo de información impresionante, con decenas de datos y, al final, una calificación reprobatoria hacia este snack ubicuo (se vende en 36 países del mundo).
A modo de resumen, el video nos dice que una sola Big Mac (sin papas ni refresco) tiene 540 calorías, 29 gramos de grasa y más o menos 1 gramo de sodio, un buen porcentaje de las necesidades dietéticas de una persona. El consumo de este y otros productos con alto contenido calórico son, en parte, responsables de la pandemia de obesidad que sufre la humanidad. Se venden 900 millones de Big Macs cada año en el mundo. Los estadounidenses solos consumen 5.5 millones de vacas en forma de Big Macs y el costo ambiental por las emisiones de metano de las vacas no es nada despreciable. No hay que perder de vista el lado positivo: La producción de Big Macs genera empleos, y estimula la economía de los países donde McDonald’s tiene presencia, aunque a un costo muy elevado en otros aspectos, como los que he mencionado previamente.