neuroanatomia

Tal vez se trate solo de un caso de pareidolia anatómica (¡vaya terminajo!), pero es difícil no advertir las similitudes entre estas dos imágenes, la de la izquierda el corte sagital de un cerebro humano y la de la derecha una de las escenas que el gran Miguel Ángel Buonarroti pintó en el techo de la Capilla Sixtina. Me parece un poco difícil que un artista tan consciente de cada detalle de su obra hubiese hecho esto al azar.

¿El mensaje?: Dios está en nuestro cerebro

miguel angel capilla sixtina cerebro

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El tamaño del cerebro y la inteligencia

by Andrés Borbón on 29 March, 2009

in Ciencia, Medicina, Opinión

cerebro.jpgEn un par de ocasiones se ha desatado aquí la polémica acerca de la relación entre el tamaño del cerebro y la inteligencia. Y no es raro que no se haya llegado a ningún acuerdo, pues ni los mismos expertos coinciden entre sí.

Por lo menos los científicos están de acuerdo en una cosa: Un cerebro grande no garantiza una gran inteligencia.

Hay un segundo punto en el que los científicos también se ponen de acuerdo: Un cerebro pequeño (como el de una hormiga, por ejemplo) no se relaciona con una gran inteligencia.

Sin embargo, entre estos dos postulados, hay un mar de discrepancias. Si el tamaño del cerebro determinara la inteligencia, las ballenas (7.8 kg) y los elefantes (4.7 Kg) serían mucho más inteligentes que nosotros, y al parecer no lo son.

Lo que parece determinar la inteligencia (por lo menos en parte) es la relación entre el cerebro y la masa corporal y la complejidad de los lóbulos frontales (la parte justo detrás de nuestra frente). Nuestro cerebro pesa alrededor de 1.35 kilos, pero representa el 2% de nuestro peso corporal. En cambio, el cerebro de un elefante pesa 4.7 kilos, pero representa el 0.01 de su peso corporal.

Los chimpancés (350 g.) son más inteligentes que los gorilas (430 g) pues su masa corporal es menor, en relación con el tamaño de su cerebro, pero esta “teoría” se aplica sólo a cerebros suficientemente grandes como para albergar complejas redes de sinapsis. Nunca esperaríamos que un ratón (2 g) o un gato (30 g) aprendieran a programar en PHP.

Así pues, parece ser un problema tanto de tamaño como de arquitectura, de diseño. La forma en que nuestras neuronas se organizan, y el número de las mismas, es lo que nos hace más o menos inteligentes.

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