Este no es un rifle AK-47 transformado en una guitarra eléctrica , sino que es una guitarra eléctrica fabricada de tal forma que parezca un rifle AK-47 por el conocido creador de guitarras Jimmy DiResta, quien ha hecho un trabajo espléndido aquí.
El video al final de la entrada muestra en stop-motion prácticamente todo el proceso para crear esta guitarra tan peculiar a partir de otra cuya marca no se alcanza a distinguir. En sólo 7 minutos sintetiza un proceso que le habrá llevado varios días, si no es que un par de semanas.
Lejos han quedado los días en que podíamos disfrutar de la transmisión semanal de House MD, pero Hugh Laurie parece tener otros talentos escondidos, además de la actuación y en este video lo vemos cantando una canción que, a mi gusto, suena bastante bien, a medio camino entre blues, pop y rock.
En este video, titulado “Sparkles and Wine”, Nacho Guzman nos muestra cómo el rostro de una chica parece cambiar radicalmente cuando se aplican a él diferentes tonos de luz desde distintos ángulos. Dramáticos efectos los que se consiguen manipulando sólo estas dos variables.
No cabe duda de que el cantante PSY es el rey indiscutible de YouTube. A poco más de una semana de haber lanzado su nuevo video titulado “Gentleman”, el conteo de reproducciones supera los 250 millones, y promete seguir subiendo a velocidades vertiginosas, como pasó con su anterior video.
Eso sí, en esta nueva entrega, se aprecia una producción mucho más cuidada aunque, he de admitirlo, el tema me parece de mal gusto, pero hay público para todo.
Una curiosa animación de una entrevista publicada recientemente donde Jim Morrison, siempre controvertido, afirma que estar gordo es bello, y que mantenerse esbelto (como él lo era cuando se convirtió en una estrella) no lo es.
Evidentemente, podríamos interponer una larga lista de objeciones a lo dicho por Morrison, pero no serviría de nada, primero porque es imposible ganarle una discusión a un muerto y, segundo, porque aunque para nosotros no tenga sentido lo que dice, ello no significa que, a su manera, sus argumentos carezcan completamente de lógica.
Hay algunos objetos a los que no me puedo resistir: Los teclados, las plumas, los libros, las libretas y… ¡los audífonos!
Y no es que busque la perfección en estos últimos (aunque trato de limitarme a los de buena calidad) pero tengo montones de audífonos, desde unos Shure de 500 dólares hasta unos Monoprice de 7 dólares que compré hace algún tiempo en un viaje a Nueva York (una compra de emergencia) y que siempre me ha parecido que suenan de lujo, pero me daba pena admitirlo porque me decía a mí mismo que si unos audífonos tan baratos me sonaban tan bien, entonces era que yo no sabía diferenciar unos buenos audífonos de unos malos.
Si hacen esta pregunta a un músico profesional, dirá que sí, que definitivamente pero, ¿por qué? o ¿cuánto? o, ¿de qué manera?
Uno pensaría que músicos perfectamente entrenados serían capaces de seguir una partitura y tocar bien una obra y, en efecto, pueden hacerlo, pero no de la misma forma que si tienen a un director al frente.