He cruzado océanos de tiempo para encontrarte
Drácula, de Bram Stoker
(China)
Pueblo mítico de los países occidentales de ultramar (¿tal vez Tíbet?) de personas con una sola cabeza y tres cuerpos.
Según otras leyenda se trataría, en cambio, de un pueblo de seres con el cuerpo de hombre y patas y cola de caballo, parecidos a los silenos griegos. Su progenitor fue Yung Chen, quien se acopló con una yegua.
Vasallo de Gonggong, tenía nueve cabezas humanas y un cuerpo de serpiente color verde.
Sus nueve cabezas comían en otros tantos picos de montaña. Por ahí donde pasaba formaba, con la huellas dejadas por el cuerpo, estanques y pantanos malsanos. Sus excrementos formaban, además, lagunas muertas malolientes. El gran Yu lo mató, pero la sangre corrupta del monstruo penetró tanto en el terreno de los alrededores que nunca más se pudieron plantar cereales. Entonces Yu, para resolver este problema, decidió que también se podía cultivar en las colinas e inventó el cultivo en terrazas, y construyó además un sistema de torres de vigilancia.
Llegaron a mi correo electrónico estas imágenes de monstruos que me han parecido realmente impresionantes. No conozco al artista, pero como puede verse en las imágenes, firma como D. Harding. Si alguien conoce el sitio web del artista, le agradecería me lo indicara para poner la referencia.
Desde que leí la novela de Lewis Carroll, mi imaginación consiguió crear un gato de Cheshire que no era para nada agradable. Me dio miedo el felino fantasmal y se me quedó grabado en la memoria durante muchos años, siendo uno de los “monstruos” de mi colección personal a los que más le temo.
Bueno, pues por fin encontré a alguien que piensa más o menos como yo. Se trata de Alex CF, en cuyo blog pueden ver más fotos del gato y de sus otras creaciones (su vampiro es horroroso también).

No suelo comentar películas en el blog, pero ésta vaya que me ha dejado impresionado.
Se llama Freaks y el director es Tod Browning, quien reunió una verdadera muchedumbre de horrores: Enanos acromegálicos y primordiales, microcefálicos, mujeres barbudas, focomélicos, progéricos y otros síndromes genéticos que, honestamente, no fui capaz de identificar. Tal vez uno de los más espeluznantes es Johnny Eck, un enano que, además, no tiene piernas y se desplaza por todas partes usando sólo las manos.
La película es de 1933 y el sonido no es muy bueno, pero está en un inglés muy claro y comprensible.
La trama es excelente y simple a la vez. Hay amor, despecho, celos, violencia y un final que le hiela a uno la sangre.
Es una película que se sale de todos los estándares, una joya por el valor que tuvo el director para filmar algo así y un filme irrepetible, dados los estándares éticos actuales.
Es del dominio público (hay cierta controversia en torno a esto), pero por lo pronto puede bajarse de Archive.org libremente y de forma directa. Si desean verla, les recomiendo que la descarguen antes de que la MGM, quien parece tener los derechos de la cinta, la quite del archivo.
Para ir a la página de descarga, vayan al link que dejo al final. Si la bajan y la ven, les aseguro que jamás la olvidarán.

Según Wikipedia, el megalodon, cuyo nombre significa “Diente Grande” existió hasta hace 1.5 millones de años y ha sido, tal vez, el pez carnívoro más grande que ha poblado los mares. Según los expertos, podía llegar a medir hasta 15 metros de longitud y, por supuesto que ha sido, también, el tiburón más temible de todos los tiempos, un depredador marino imbatible y un animal formidable, digno de una película de Spielberg.
La fotografía que se encuentra en la parte superior corresponde a uno de los dientes de este ser prehistórico, el cual podía medir hasta 18 centímetros de largo. Científicos como el Dr. Bashford Dean creían que el tamaño del megalodon se acercaba a los 30 metros, pero estudios más recientes han demostrado que se trata de exageraciones, y que la longitud sería de unos 15 metros con un peso que rondaba las 50 toneladas, con dientes de diferentes tamaños y estructuras pero que, en total, eran unos 250.
Uno de los problemas más graves para conseguir una reproducción fidedigna tanto de las dimensiones como de la estructura del megalodon es que éste, como los tiburones actuales, estaba constituido no de huesos sino de estructuras semejantes pero de naturaleza cartilaginosa, que por lo general se descomponen después de la muerte.
Se piensa que el megalodon depredaba sobre casi todos los peces del océano, y hasta de las ballenas, ya que se han encontrado huesos de ballena con huellas que coinciden con las marcas que dejarían los dientes del megalodon. Esto no significaba que fuese capaz de matarlas, pero seguramente lo habrá intentado, o se habrá enfocado en los individuos más jóvenes o debilitados.
Una representación del megalodon junto a un tiburón actual:
