Otro excelente cartón de Dibujosaurios, esta vez mostrándonos a Medusa, el famoso monstruo mítico que convertía en piedra a los hombres que la miraban y cuyos cabellos tenían forma de serpientes, quien ha decidido ir al salón de belleza a recortarse las puntas. Evidentemente, todos están de acuerdo con el cambio de look… excepto las serpientes.
Mitología
(China)
Pueblo mítico de los países occidentales de ultramar (¿tal vez Tíbet?) de personas con una sola cabeza y tres cuerpos.
Según otras leyenda se trataría, en cambio, de un pueblo de seres con el cuerpo de hombre y patas y cola de caballo, parecidos a los silenos griegos. Su progenitor fue Yung Chen, quien se acopló con una yegua.
Entre los maoríes de Nueva Zelanda, existe la leyenda de que había en la isla un águila tan grande que podía descender y llevarse a un ser humano volando.
Recientes descubrimientos hechos por investigadores australianos, demuestran que ese ser aparentemente sobrenatural y al que los maoríes llamaban hokioi y que más tarde fue descrito en fósiles por Julius von Haast en la década de 1870, en realidad existió. Actualmente se le conoce como el águila de Haast (Harpagornis moorei), y se ha demostrado mediante escaneos de la pelvis, el cráneo y otras partes, que las alas de esta enorme ave tenían una envergadura de 3 metros y que podía llegar a pesar más de 18 kilos.
Vasallo de Gonggong, tenía nueve cabezas humanas y un cuerpo de serpiente color verde.
Sus nueve cabezas comían en otros tantos picos de montaña. Por ahí donde pasaba formaba, con la huellas dejadas por el cuerpo, estanques y pantanos malsanos. Sus excrementos formaban, además, lagunas muertas malolientes. El gran Yu lo mató, pero la sangre corrupta del monstruo penetró tanto en el terreno de los alrededores que nunca más se pudieron plantar cereales. Entonces Yu, para resolver este problema, decidió que también se podía cultivar en las colinas e inventó el cultivo en terrazas, y construyó además un sistema de torres de vigilancia.
(América septentrional)
La creencia en seres humanoides, las más de las veces de estatura superior a la humana, con frecuencia caníbales cubiertos de pelo, que no conocen el uso de otras armas que las piedras, está difundida en toda la región oriental de Canadá y de los Estados Unidos septentrionales. El nombre Windigo, de origen algonquino, es el más frecuentemente utilizado para indicar a estos seres aunque con distintas variantes fonéticas (Witiko, Wendigo, Wittiko).
(Arabia)
Según Al-Quazwini, es el mayor de todos los animales, tan grande que allí donde vive no hay espacio para los demás y, cuando muere, proporciona a las demás fieras una reserva de comida para muchos meses. Tiene la peculiaridad de que si su mirada tropieza con el ojo de cualquier otro animal, muere; si sucede lo contrario, muere el otro animal. Sin embargo, para conjurar esta eventualidad suicida, basta con que la primera cosa que perciba el otro animal sea cualquier parte del cuerpo que no sea el ojo. Según Damiri, en cambio, tal efecto se produce si mira a otro animal en cualquier parte del cuerpo. De ahí que la fieras adopten la actitud de acercarse al sannajat manteniendo los ojos cerrados. Así, cuando el monstruo, antes o después, les ve, muere y deja una reserva de alimento para mucho tiempo.
(Grecia)
Hija de Poseidón y Demeter, concebida durante el periodo en el que la diosa, desesperada por el rapto de su hija Proserpina, recorría el mundo en su busca.
Para escapar del dios marino, que la asediaba, se había transformado en yegua y se había confundido en el interior de una manada de caballos. Pero Poseidón, después de haber tomado también él el aspecto de un caballo, la poseyó y la fecundó.
Fruto de este acoplamiento fue Despoina, con cabeza y crin de yegua y cuerpo de mujer, cubierto de una túnica negra.
Monstruoso ser mitológico de la época primordial, hija, según algunos, de Phorkys y Keto, según otros de Crisaor y Calírroe o también de Gea y Tártaro (en este último caso, sería hermana de Tifón y Pitón).
Su aspecto es de una mujer en la parte superior del cuerpo y de serpiente en la inferior. Era inmortal y con Tifón engendró toda una serie de monstruos célebres (La Quimera, la Hidra, Ortro, Cerbero, La Esfinge y el León de Nemea). Según una variante del mito, los últimos dos monstruos no son hijos de Tifón, sino de Ortro, quien se habría unido incestuosamente con su propia madre.
Otras fuentes, como Herodoto, hablan de una Equidna ligeramente diferente, aunque también con forma de mujer/serpiente. Según el historiador, cuando Hércules buscaba a los bueyes de Gerión, halló a esta criatura, quien le dice que le dará a los animales que busca si se une con ella. De esta relación entre Hércules (Heracles) y Equidna nacerán Agathyrsos, Gelonos y Skythes, que fundarán cada uno un pueblo de las estepas.



