Sin razón alguna, y sin merecérmelo (lo admito), me han obsequiado hoy (bueno, ayer) un nuevo mouse.
La tecnocultita (mi novia) se ha lucido con este presente. Apenas llevo unas horas usándolo, pero ¡Oh Dios! es una maravilla. Yo no sé por qué Microsoft no se enfoca más en el hardware. Actualmente uso un teclado Microsoft (el Comfort Curve 200) que es muy económico y a pesar de que hace tiempo estuve usando un Logitech inalámbrico de no malos bigotes, regresé a mi teclado Microsoft después de intentar (por varios meses) acostumbrarme al otro.
El Arc es un mouse con tecnología láser, inalámbrico, plegable, que a pesar de su aspecto es comodísimo. Se desliza sobre la superficie de la mesa como si estuviera en una pista de hielo… suavemente, sin el menor atorón, y la superficie superior es de una textura semi-aterciopelada que en verdad no dan ganas de soltar el condenado aparatejo. El “click” de los botones es silencioso pero firme, y proporciona una retroalimentación excelente.
Bajando el software intellipoint de Microsoft (gratuito), todos los botones del mouse son configurables (tiene uno a nivel del pulgar, que yo lo he destinado a “copiar”), pero que puede incluso lanzar aplicaciones.
Usa dos pilas AAA que duran, según Microsoft, alrededor de 6 meses, así que el gasto no es mucho por esa parte. Viene, además, con una pequeña bolsa, para quienes lo usan con la laptop. El mouse se pliega y el receptor USB queda “atrapado” en un compartimiento que se forma dentro del mouse, así que es altamente portable.
Para alguien que navegue por internet, el mouse es un elemento esencial. La comodidad de los mouses (mice) inalámbricos es innegable, pero el Arc está en otro nivel… por lo menos en mi experiencia personal.
¿Ya ven que no siempre hablo mal de Microsoft? Je, je.
Bueno… voy a seguir navegando, por el puro placer de usar mi nuevo mouse.
Les dejo otra foto, para que se mueran de la envidia (el mío es negro, pero también lo venden en color rojo).

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