Un niño en China ha nacido con ojos que pueden ver en la oscuridad, como los gatos.
Medicina
Esta es una de la fobias más raras de las que me he enterado. Es la fobia a los muñecos de nieve. No tengo la menor idea de cómo se llame esta fobia. Sí hay nombre para la fobia a la nieve (Cionofobia o Quionofobia), pero no para los muñecos fabricados de nieve o de cualquier otro material pero que se parezcan al muñeco que todos conocemos.
Video tras el corte.
Por alguna extraña razón, siempre me pareció lo más lógico del mundo que un corazón debía palpitar, incluso si se trataba de un corazón artificial.
Pero eso es falso.

Barry Chappell era un fumador empedernido, pero cuando nació su hijo, se hizo la promesa de dejar de fumar. ¿Y cómo lo consiguió?, pues usando chicles con nicotina.

La nariz más grande registrada en los anales de la historia medía 7.5 pulgadas (unos 19 centímetros) y pertenecía a un individuo llamado Thomas Wedders.
El pobre Wedders fue exhibido durante la década de 1770 como un fenómeno de circo en Yorkshire (Inglaterra).
George Milbry, en “Anomalies and Curiosities of Medicine” (Anomalías y Curiosidades de la Medicina) de 1901 escribe: “Este hombre murió como vivió, en un estado mental para el que la mejor descripción es la más abyecta idiocia”.
Es una lástima que no se conserven retratos más fieles del personaje en cuestión.
Tras el salto, algunas fotos de reproducciones en cera de este hombre.

Un anuncio antiguo (1924-1928) donde se anuncia Revigator, un recipiente de cerámica con material radioactivo, que confería a los dos galones de agua que era capaz de contener (unos siete litros y medio) propiedades vigorizantes y que favorecían la salud.
Por supuesto que todo esto eran patrañas. Lo más probable es que una proporción considerable de los usuarios sufriese varios tipos de cánceres por el uso de este aparato, pero en aquellos tiempos no se sabían estas cosas y se pensaba que la radioactividad era benéfica, no tan dañina como sabemos ahora.

James Byrne perdió el pulgar izquierdo en un accidente sufrido realizando algunas labores de carpintería y los médicos trataron infructuosamente de reimplantar el dedo, así que le ofrecieron la alternativa de implantarle el dedo gordo de su propio pie (llamado más correctamente “primer ortejo” u “ortejo mayor”) y él aceptó.



