Entró presuroso. Como cualquier Diógenes, buscaba un imbécil. Le fue imposible individualizarlo en aquella reunión de grandes hombres de empresa: no buscaba sino uno.
Luis Vidales, Suenan timbres, 1926
{ 0 comments }
Entró presuroso. Como cualquier Diógenes, buscaba un imbécil. Le fue imposible individualizarlo en aquella reunión de grandes hombres de empresa: no buscaba sino uno.
Luis Vidales, Suenan timbres, 1926
{ 0 comments }