(esta entrada está basada en un link que me envió Rosa. ¡Muchas Gracias!)
Nari, una delfín de 12 años, no regresó a su casa en el acuario de Queensland del mar un día, pero tampoco lo hizo su compañero Echo.
Tres días después, Nari y Echo regresaron y la delfín pudo ser trasladada a las instalaciones veterinarias donde sería atendida.
Trevor Long, de Sea World, explica que los delfines establecen lazos afectivos especialmente fuertes, y que Echo permaneció junto a su compañera herida hasta que ésta estuvo lo bastante fuerte como para nadar hasta las instalaciones del parque acuático
En 1996, Echo sufrió un ataque por un tiburón y Nari no se separó de él en todo el incidente y hasta que Echo fue atendido.
Los veterinarios han debido cortar un gran trozo de carne que fue desprendido de la espalda y el cuello de Nari por el tiburón, y esperan a que se recupere lo suficiente como para unirse a los demás, ya que por el momento se encuentra en una piscina de cuarentena.
Echo, seguramente, estará esperándola.
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