
Año 1819
Uno pensaría que en esta época de microscopios electrónicos y robots cirujanos, un aparato constituido por unos tubos de goma pegados a unos audífonos y un diafragma debía haberse unido al espejo en la cabeza y las tenazas cauterizadoras en el cementerio de los aparatos médicos. Sin embargo, el estetoscopio es tan simple y efectivo que no ha perdido ni un poco de su vigencia. El primer aparato que amplificaba los sonidos del cuerpo humano fue diseñado por el francés René Théophile Laënnec.



