
El Kryptops palaios era un dinosaurio del periodo cretáceo tardío que, se piensa, estaba preparado anatómicamente para la tarea de carroñero que ejercía. Sus pequeños dientes lo hacían especialmente hábil en esto. Medía unos 7 metros de largo y poseía una cubierta de queratina con numerosos y pequeños cuernos que emergían de ella. Era un animal rápido y fuerte, con una mandíbula de impresionante fuerza que le permitía, incluso, romper huesos con una mordida. Sólo se ha encontrado parte del esqueleto, pero el paleontólogo Paul Sereno ha conseguido reproducir buena parte de la estructura de este dinosaurio… parece que las hienas han sido horribles en todas las épocas.



