
Leo en Papel en Blanco que Rowling, la afamada creadora de la saga de Harry Potter ha conseguido que un juez dictamine que el “Lexicon de Harry Potter” no sea publicado y que, además, la editorial deberá pagar 6,750 dólares a la autora por el daño irreparable que le ha causado.
Con esto, la legislación sienta un precedente sobre el uso del material escrito como fuente de referencia. Nunca, hasta ahora, se había condenado la actividad del recopilador, del ensayista literario que, inevitablemente, debe recurrir a las fuentes y citarlas para hacer comprensible su trabajo. Es como hacer un ensayo sobre El Quijote y decir: ¿Recuerdan ustedes aquella frase inicial del libro, esa donde habla de un lugar de cierta región de España sobre la cual el narrador aspira al olvido? Claro, Cervantes está muerto, y se fue a la tumba pobre. Rowling, en cambio, no es nada pobre, y se ha asegurado de que nadie ganará dinero hablando de su obra (mas que ella misma, por supuesto).
En el pasado, Rowling alabó más de una vez el trabajo hecho por Vander Ark, quien tenía en su página web gran parte de la información que pensaba transformar en libro. Es más, la autora confesó haberlo utilizado en varias ocasiones para cerciorarse de algún dato que no tenía a la mano. Jamás protestó por la existencia del portal hasta que a Vander Ark se le ocurrió la idea de ganar algo de dinero con su trabajo.
En fin… que Rowling ha desalentado, con esto, cualquier trabajo crítico serio sobre su obra. Prologuistas, académicos, ensayistas, fans y compiladores tienen el camino vetado a sus libros. Un triunfo para ella que, al final, se convertirá en su peor enemigo. Todo autor de bestsellers aspira a que su trabajo obtenga cierto reconocimiento académico y ella no lo conseguirá porque el autor se expone a un juicio como el de Vander Ark.
Parece que ha pasado mucho tiempo desde que Rowling tuvo que ir a juicio cuando K. Stouffer la acusó de plagio. Stouffer es la autora de un libro titulado “La leyenda de Rah y los Muggles”. ¿Les suena a algo? Bueno, tal vez caigan en la cuenta si les digo que el protagonista de esa historia era un chico con anteojos que se llamaba “Larry Potter”.
Lo más curioso es que el juicio no tiene nada qué ver con el plagio. Vander Ark no planeaba adjudicarse los pasajes del libro. Siempre le ha dado todo el crédito a Rowling. Tampoco intentaba hacer fan literature ni trabajos derivados (cosa que la mayor parte de los autores permite). Tampoco se le dio la opción de publicar su trabajo eliminando los pasajes “ofensivos”. Simple y llanamente se le dijo que no se metiera con Harry Potter ni con ninguno de sus secuaces y punto, pues eso provoca gran sufrimiento y daños irreparables a la billonaria Rowling.
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