
El título puede parecer un poco rebuscado, demasiado técnico o aburrido. Sin embargo, a un nivel muy básico, es bastante sencillo de entender.
Las células de nuestro cuerpo son de muchos tipos: Células musculares que se contraen, células nerviosas que transmiten impulsos eléctricos, células de la piel que protegen.
Cada una de estas células está “especializada” para realizar un tipo específico de trabajo. Si una célula muscular muere, no puede ser sustituida por una célula nerviosa, y viceversa.
Sin embargo, cuando éramos embriones, había células “no especializadas” que podían ser lo que quisieran. Esas células embrionarias eran, por lo tanto “Pluripotenciales”, pues podían ser, en potencia, cualquier tipo de célula.
Bueno, pues el avance más importante del año 2008, elegido así por la revista Science, una de las más respetadas del mundo, es la capacidad de hacer que cierto tipo de células “especializadas” se vuelvan “Pluripotenciales”, con lo cual estas podrían convertirse (teóricamente) en un nuevo corazón, en un nuevo riñón o en un nuevo hígado.
Los científicos aún no se ponen de acuerdo sobre si estas células “Pluripotenciales” son idénticas a las embriónicas. Comparten un número enorme de semejanzas, pero la respuesta aún no es definitiva.
¿Qué implicaciones tiene esto? Pues que, en teoría, bastaría una sola de nuestras células para tener un corazón nuevo si el que tenemos está fallando, o crear células nerviosas que substituyan a aquellas que se han dañado.
¿Un gran avance? Ni duda cabe.
El video que viene a continuación lo explica en mayor detalle. Por desgracia, está en inglés:
Duración del video: 9:58 minutos
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