Bueno, pues si hay que ver ilusiones ópticas, mejor que sean con chicas en bikini, digo yo. Y si hay o no la ilusión tal, ¿a quién demonios le importa después de haberle echado un ojo a este bombón?
El caso es que sí hay ilusión óptica, y no era necesario que fuese hecha con una chica en bikini pero se agradece la buena voluntad.
Nunca había visto una ilusión óptica de este estilo. Se trata de un video donde van pasando rápidamente rostros de chicas normales (algunas de ellas bastante atractivas). Sin embargo, cuando fijamos la vista en la cruz central y usamos solamente nuestra visión periférica para ver los rostros la cosa cambia radicalmente ya que las imágenes se deforman, pareciéndonos en algunos casos rostros monstruosos.
Liu Bolin es famoso por esas fotos donde se esconde a plena vista en el entorno que lo rodea, y lo consigue pintándose a sí mismo de tal forma que se confunde con el paisaje como lo haría un camaleón. En esta ocasión, vemos a un grupo de artistas que han decidido ayudar al artista ocultándolo en un complejo grafiti pintándole la cara y el cuerpo de colores que hagan juego con lo que tiene detrás, y hay que decir que han hecho un buen trabajo.
Al principio, parece simplemente un sujeto con medio rostro iluminado, pero si lo vemos más tiempo podemos percatarnos de que hay un segundo rostro que parece estar de perfil.
Aunque parezca extraño, esta imagen no se mueve. No es un .gif, sino una imagen estatica en .jpg. El único movimiento que hay en ella se produce dentro de nuestros cerebros, cuando nos dejamos llevar por la ilusión.
Una ilusión óptica que, además de ser sorprendente como suelen serlo, es hermosa, tanto en su diseño como en la forma en que se ha presentado en el video.
Al principio, parece imposible que se trate de un truco, pero pronto queda claro que nuestros sentidos no son lo más fiable del mundo.
Bueeeno, en realidad no se trata de una alfombra mágica, ni los peces se mueven realmente, pero la mesa que se coloca sobre ella, las ranuras que tiene y la forma en que están diseñados los peces pintados en la alfombra crean la ilusión de que están nadando, como si tuviésemos un acuario en el piso de la sala.