Homo floresiensis

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Tras el descubrimiento de los restos del llamado “Hobbit” (Homo floresiensis) en el 2003, por primera vez fue expuesto un molde de su esqueleto en la Stony Brook University en el marco de un simposium que tuvo como objeto discutir (una vez más) la inclusión o no de este curioso ser en la familia humana.

En el blog, he abordado el tema en numerosas ocasiones, mencionando que según algunos científicos se trata de una especie diferente y que, según análisis tridimensionales del cráneo, lo ubican en otra “rama” del árbol genealógico humano, negando algunos argumentos de que se tratara de humanos deformes y microcefálicos.

Lo más curioso es que el Hobbit, con una capacidad craneana semejante a la de un chimpancé y una estatura menor a un metro, fabricaba instrumentos e, incluso, hay quien ha especulado que se hacían trabajos dentales entre ellos.

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Los Hobbits, además de lo anteriormente mencionado, usaban fuego y creaban utensilios de piedra, algo que resulta difícil de creer en vista de su semejanza con nuestros parientes más cercanos y (al parecer) menos inteligentes.

Los últimos Hobbits existieron aún hace sólo 12,000 años y es indudable que pudo haber contacto entre ellos y nosotros. Eso querría decir que fueron los últimos humanos no modernos que poblaron la Tierra, superando incluso a los Neanderthales, cuyos últimos restos tienen aproximadamente 25,000 años.

(foto: Hombre moderno y el “Hobbit”)

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homo floresiensis

Nuevos estudios confirman las anteriores suposiciones de que el “Hobbit” (Homo floresiensis) no era humano, sino descendiente de alguno de los antecesores del hombre.

La Dra Karen Baab, investigadora del Departamento de Ciencias Anatómicas de la Stony Brook University usó métodos de análisis 3D para medir la estructura y simetría del cráneo del Hobbit y confirmó los resultados que previamente había publicado Kieran McNulty y que descartaban la teoría de que los hobbits fueran una estirpe humana que sufría de microcefalia (una enfermedad en la que el cráneo es anormalmente pequeño).

Las mediciones fueron comparadas con cientos de otras pertenecientes a otros homínidos y hallaron características que hacen al Hobbit inconfundible. Esto quiere decir que es una nueva especie. En la estirpe humana, pero definitivamente no relacionado al humano moderno.

Una de las cosas que más llamaron la atención fue que el cráneo del Hobbit tiene características típicas de fósiles de alrededor de 1.5 millones de edad, y la edad de los huesos del Hobbit está documentada entre 17 mil a 95 mil años, lo cual plantea varias preguntas sobre la línea evolutiva que siguió este ser.

Probablemente la controversia en torno a este homínido persistirá un tiempo más, por lo menos hasta que se encuentren más muestras de ellos, de sus herramientas y, posiblemente, de individuos análogos en otras latitudes. Por lo pronto, casi todo lo relacionado al Hobbit entra en el terreno de la especulación y, ¿por qué no? de la fantasía.

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Los “Hobbits”, una especie diferente

by Andrés Borbón on 19 December, 2008

in Ciencia, Dinosaurios/Arqueología

Los "Hobbits", una especie diferente
(reconstrucción artística del rostro de un “Hobbit”)

El profesor de antropología Kieran McNulty y su colega Karen Baab han hecho una importante contribución en la resolución del misterio paleoantropológico que representaban los “hobbits”, llegando a la conclusión de que se trata de una nueva especia en el árbol evolutivo humano.

El primer “Hobbit” fue descubierto en la isla indonesia de Flores en 2003 y de ahí que su nombre científico sea Homo floresiensis, seres humanos diminutos con cerebros más pequeños que los de un chimpancé pero que tenían características francamente humanas y fabricaban instrumentos.

El estudio llevado a cabo por esta pareja de científicos fue publicada en el Journal of Human Evolution y uno de los problemas más importantes que debieron resolver fue acerca de la opinión de que simple y sencillamente eran una raza de seres humanos enfermos que sufrían microcefalia (cráneo anormalmente pequeño). Sin embargo, tal parece que no es así, que simple y sencillamente eran una especie humana distinta a nosotros.

¡Pues vaya! Tenemos un pariente más. Bienvenido a la familia humana, Hobbit.

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(Foto: Cráneo Moderno, Palau y "Hobbit")

Miles de huesos pertenecientes a numerosos (y pequeñísimos) individuos han sido descubiertos en una isla de Palau, en el Pacífico.

Los restos tienen entre 900 y 2,900 años, y pertenecen a nuestra especie (Homo sapiens, por si no lo recordaban). Los huesos más antiguos son los más pequeños y poseen algunas características que se consideran primitivas.

Lee Berger, un paleoantropólogo de la Universidad de Witwatersrand (Sudáfica) se encontraba de vacaciones en el año de 2006 navegando en kayak por las cercanías de una isla perteneciente a Palau cuando halló los huesos en un par de cuevas. Dichas cuevas estaban llenas de huesos que habían sido esparcidos por la olas, y que se apilaban por todas partes. Poco tiempo después, Berger regresó para realizar excavaciones bajo el auspicio de la National Geographic Society.

Berger y sus colegas hallaron dos tipos de huesos: Los más recientes estaban cerca de la entrada de la cueva y eran de aspecto normal. Los más antiguos estaban al fondo y eran estos lo más pequeños. Dichos huesos corresponden a seres humanos con una estatura que variaba entre 94 centímetros y 1.2 metros, y que pesaban entre 30 y 40 kilogramos.

El tamaño de los cerebros de estos diminutos habitantes era de alrededor de 800 centímetros cúbicos (el doble de el de los "hobbits" u Homo floresiensis). Como punto de comparación, el tamaño del cerebro de un humano moderno es de 1350 centímetros cúbicos.

Otras características, tales como la forma del rostro y las caderas, sugieren que los huesos de Palau pertenecen a nuestra especie. Los habitantes de Palau carecían de mentón y tenían órbitas (cuencas de los ojos) más pequeñas, características ambas consideradas como primitivas.

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(Foto: Mandíbula Moderna, comparada con la de Palau)

Se ha levantado una profunda controversia acerca de si estos restos son humanos o no. Los expertos parecen estar de acuerdo en que los hobbits no eran humanos, pero divergen en opiniones cuando se trata de los antiguos habitantes de Palau. Algunos piensan que se trataba de una raza enferma, con enanismo hereditario. Otros piensan que eran humanos, pero que las condiciones de vida y la mala alimentación hicieron que paulatinamente fueran disminuyendo de tamaño, y que finalmente ésta fue la razón de que se extinguieran.

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Video (National Geographic)

Los llamados hobbits son humanoides (Homo floresiensis) que vivieron hace 18,000 años. Tenían una estatura de 1 metro y su cerebro era del tamaño de una toronja. Ha habido numerosos debates sobre si estos seres son o no humanos. Muchos piensan que, como los Neanderthales y los Boskopoides, fueron una más de las ramas humanas que se extinguieron. Recientemente, el antropólogo Maciej Henneberg, de la Universidad de Adelaide, en Australia, estudió concienzudamente las fotografías disponibles y halló una zona en el primer molar (en la foto, el tercer diente de izquierda derecha, en la parte superior) con un aspecto extraño y creyó identificar una especie de empaste dental. Por desgracia, el antropólogo no tiene acceso a la pieza, que se encuentra bajo custodia de los científicos indonesios en la Universidad Gadjah Mada, en Yogyakarta.

ScienceNow