Esta es la historia de una perrita llamada “Muñeca” pero en vez de contarla yo, he querido darle la voz a ella.
La Muñeca, como le llamamos, ya no está con nosotros. Sin embargo, ha dejado profundas huellas en mi vida y en la de otras personas. He querido que ella cuente su propia historia porque en esta época en que se cumple un aniversario más de su muerte, me traicionaría la voz, me traicionaría el pulso y probablemente me traicionarían los recuerdos.
Ella siempre fue más fuerte que los demás, y seguro que mucho más elocuente a la hora de contar su propia biografía.
Cuando el mago Penn Jillette de Jillette and Teller conoció a Robbins, no quedó impresionado en absoluto. Finalmente, los trucos en los que el mago roba algo de la víctima son algo común en el mundo de la magia, pero Robbins ha llevado el arte del hurto más allá de cualquier nivel.
Jillette conocía todos los trucos, o eso pensaba, y estuvo acosando a Robbins para que le robara algo, hasta que él finalmente accedió, diciéndole que haría un truco para él.
Pidió a Jillette que se quitara el anillo de matrimonio y dibujara su silueta en una hoja de papel. Jillette se quitó el anillo, extrajo la pluma de su bolsillo y se quedó pálido, atónito, incrédulo ante la habilidad de aquel hombre.
Una noche, un ladrón de nombre Eduard entró a robar al apartamento de un hombre de 30 años que estaba incapacitado y debía usar muletas para caminar. Comenzó a recolectar los objetos de valor, pero el hombre despertó de pronto.
Cuando la víctima abrió los ojos, vio la oscura silueta del criminal parado junto a su cama, así que se puso a gritar pidiendo ayuda. El ladrón comenzó a golpearlo con los puños para hacerlo callar y, en medio de la reyerta, el pobre hombre alcanzó a tomar una de sus muletas, con la que propinó un fuerte golpe en la entrepierna del ladrón.
Brendon Grimshaw tiene 86 años y vive solo en la isla de Moyenne, en el Océano Índico. Compró la isla en 1962 por 8 mil libras y, desde entonces, con la ayuda de su colaborador Rene Antoine Lafortune, ha plantado 16 mil árboles y construido 4.8 kilómetros de caminos.
Los antiguos griegos estaban obsesionados con esculpir la forma perfecta del cuerpo masculino. Pero su civilización murió, y el fisicoculturismo murió con ella. Fue un prusiano de nombre Eugen Sandow quien lo trajo de regreso
Durante la era victoriana, un abdomen prominente era sinónimo de una cartera prominente, y los hombres no se avergonzaban de llevar algunos kilos de más. Incluso los forzudos, que asombraban a las audiencias de los circos levantando enormes pesos y grandes animales, tenían una gran barriga. Pero todo eso cambió con Eugen Sandow. Sandow hizo más que impresionar a los asistentes con su delgada cintura y sus marcados músculos; él fue pionero de la idea de hacer ejercicio con propósitos estéticos. También inventó el deporte del fisicoculturismo competitivo e inspiró el concepto de mejorar la condición física. Ahora esta es una industria que vale muchos miles de millones de dólares sólo en los Estados Unidos.
Es famoso el experimento de Benjamín Franklin con la cometa, la llave y la tormenta eléctrica, pero siempre hay que tomar precauciones para no electrocutarse.
Kennon, de 26 años, intentó replicar las condiciones del experimento de Franklin, pero olvidó las precauciones.
Yasin, un atlético joven de 22 años, estaba solo en el vagón de un tren suburbano en Alemania cuando, con esa triada maléfica que ostenta la juventud: Fuerza, Imprudencia y Testosterona, decidió que romper una ventana era una excelente idea para añadir un poco de sabor a esa tarde calmada y un poco aburrida.