Evidentemente, la respuesta correcta es la primera… Se trata de un hámster enorme comiendo de una charola… Bueno, eso es divertido aunque no sea toda la verdad. Honestamente, lo que echó a perder el truco fue el teclado que está detrás.
Un hámster (en realidad una hámster) llamada Princess hace mover su esfera de ejercicio y con ello pone en funcionamiento un complicado juego de patas mecánicas que la hacen desplazarse como si fuese un robot.
Este minúsculo hámster es un loco de la velocidad. De hecho, debería estar tras las rejas por conducir su rueda peligrosamente, por poner su vida en riesgo de esta forma casi suicida.
No sé si el reloj que se encuentra sobre la rueda indica las revoluciones, o la velocidad (¿metros, pies, kilómetros, millas?) pero ni duda cabe que este roedorcillo es temerario.
A pesar del aparatoso final, parece que el hámster sobrevivió a su aventura.
Todo un genio de trompetista este hámster, quien ha acudido a una audición y, por supuesto, ha dejado perplejos a quienes lo escucharon. Sin embargo, se emocionó tanto que se negaba a dejar el instrumento… y es que hay quienes se apasionan por lo que hacen y esto incluye a algunos hámsters.
Pienso que estos animalitos son adorables. No se trata de los hámsters comunes y corrientes sino de una variedad mucho más pequeña (el que se ve en el video ya es completamente adulto). No me crean mucho, pero creo que se llaman hámsters enanos. Los hámsters chinos son ligeramente diferentes, de pelaje más oscuro aunque tan pequeños o más que estos.
Y es que, como se nota a leguas, me gustan mucho los hámsters. No los compro porque en realidad viven poco tiempo (unos tres años, a lo más) y es muy doloroso perderlos tan pronto ya que por lo menos yo (y varias personas que conozco) me encariño mucho con ellos.
En fin, que este chicuelo se la está pasando en grande con su roseta de maíz. Les encantan. Cuando tuve hámsters, siempre me guardaba en los bolsillos unas palomitas de maíz tras ir al cine para dárselas. No sé qué tan saludables sean para ellos, pero los vuelven locos.