
Hackers
Me parece indignante el reciente ataque que sufrió la web de la Epilepsy Foundation por parte de hackers que no merecen ese nombre.
El sitio fue literalmente bombardeado con cientos de imágenes parpadeantes y de enlaces a otros sitios que mostraban flashes que ocasionaron severas migrañas y convulsiones en pacientes con Epilepsia.
En algunos tipos de epilepsia, las luces intermitentes (del mismo modo que los flashes estroboscópicos) pueden desencadenar crisis que van desde ligeras ausencias hasta ataques graves, con pérdida de la conciencia, movimientos espasmódicos y, en algunos casos, la muerte, o severos daños físicos debidos a las caídas y los golpes sufridos durante éstas.
Cuando las acciones del hacker son motivadas por razones económicas, deseos de obtener fama y reconocimiento o por el simple reto personal de saber hasta dónde llegan su habilidad y conocimientos, lo encuentro comprensible. No que lo justifique, pero lo entiendo.
Usar los conocimientos con el propósito específico de dañar a otros y aprovechar sus vulnerabilidades y padecimientos para provocar dolor, sufrimiento o la muerte, cae en el terreno de lo criminal, de lo potencialmente homicida.
La comunidad hacker no es, como muchos piensan, un conjunto de malhechores. Son individuos con verdadera pasión por explorar los límites de sus habilidades en informática. Por eso digo que los individuos que provocaron el ataque no son verdaderos hackers, y al llamarse así desvirtúan el término, lo contaminan.
Lo único que puedo decir es que me apena lo que ha sucedido, y que ojalá la justicia consiga descubrir la identidad de los criminales, pues no pueden ser llamados de otra forma.



