Hilarion.- ¡Hipócrita que se sumerge en la soledad para librarse mejor de los desbordamientos de los deseos! Tú te privas de carnes, de vinos, de estufas, de esclavos y de honores; ¡pero de qué manera permites que tu imaginación te ofrezca banquetes, perfumes, mujeres desnudas y gentes que te aplauden! ¡Tu castidad no es más que una corrupción más sutil, y ese desprecio del mundo no es más que Seguir Leyendo
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