Giovanni Boccaccio

… quiso que viese yo todas las santas reliquias que tenía junto a sí; y fueron tantas que, si quisiese describiros todas no vendría a término en tal milla; pero por no dejaros desilusionados os diré, sin embargo, algunas. Primeramente me mostró el dedo del Espíritu Santo tan entero y sano como nunca lo estuvo, y el tupé del serafín que se apareció a san Francisco, y una de las uñas de los querubines, y una de las costillas del “Verbum-caro-fatti-alle-finestre”; y de los vestidos de la santa fé católica, y algunos de los rayos de la estrella que se apareció a los tres Magos de Oriente, y una ampolla con el sudor de San Miguel cuando combatió con el diablo, y la mandíbula de la muerte de San Lázaro y otras. Y porque yo libremente le entregué las laderas de Montemoreno en vulgar y algunos capítulos del Caprezio que largamente había estado buscando, él me hizo partícipe de sus santas reliquias y me donó uno de los dientes de la santa cruz y en una ampolleta algo del sonido de las campanas del templo de Salomón y la pluma del arcángel Gabriel, de la cual ya os he hablado, y uno de los suecos de san Gherardo de Villamagna, el cual yo, no hace mucho, en Florencia dí a Gherardo de los Bonsi, que tiene en él grandísima devoción; y me dio los carbones con los que fue asado el bienaventurado mártir san Lorenzo; las cuales cosas todas aquí conmigo traje devotamente, y todas las tengo.

Giovanni Boccaccio,El Decamerón, 1348

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Dijo entonces Ambruogiuolo: ─Verdaderamente si por cada vez que cediesen en tales asuntos les creciese un cuerno en la frente, que diese testimonio de lo que habían hecho, creo yo que pocas habría que cediesen, pero como el cuerno no nace, no se les nota a las que son discretas ni pisada ni huella y la vergüenza y el deshonor no están sino en las cosas manifiestas; por lo que, cuando pueden, ocultamente las hacen, o las dejan por necedad. Y ten esto por cierto; que sólo es casta la que no fue por nadie solicitada, o si rogó ella, la que no fue escuchada.

Giovanni Boccaccio, El Decamerón, 1348