Galileo

300px-Galileo.arp.300pix Tenía 69 años de edad y su cabello y su barba eran tan blancos como la espuma. Sus ojos, que miraron al cielo a través de sus telescopios y observaron más que cualquier ser humano desde el principio de los tiempos, estaban apagados por la edad. Su reputación de ser uno de los más brillantes científicos de su tiempo fue razón de que reyes, reinas, príncipes y duques disputaran sus servicios. Ahora estaba arrodillado ante el temido tribunal de la Inquisición, obligado a confesar públicamente un error que no era un error: “Yo, Galieleo Galilei… abandono la falsa opinión… de que el sol es el centro (del Universo) y está inmóvil… Abjuro, maldigo y detesto los dichos errores!. Algunos dicen que cuando el anciano se puso de pie murmuró para sus adentros: “E pur si muove”: Y sin embargo (la Tierra) se mueve (alrededor del Sol).

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Galileo: Robot todo terreno

by Andrés Borbón on 13 October, 2008

in Tecnología

Galileo es un robot ligeramente diferente. Si bien está impulsado por ruedas, es capaz de cambiar la configuración de su sistema de tracción en un instante, para hacerlo semejante a las “orugas” de un tanque.

Debido a esto, es capaz de sortear obstáculos que serían imposibles si contara solamente con ruedas

El video de Galileo en acción:

El santo patrono de los bibliocleptómanos

by Andrés Borbón on 14 May, 2008

in Anécdotas

Hay gente que hace del robo de libros toda una afición, un deporte y hasta una forma de vida. El que roba libros como parte de un impulso incontenible y sin afán de lucro se llama bibliocleptómano. Por lo general, los bibliocleptómanos son también bibliófilos (amantes de los libros). El más célebre ladrón de libros fue el conde Guglielmo Libri Carucci dalla Sommaja, un matemático y aristócrata italiano que robó libros toda su vida. Por esta causa fue perseguido, y cuando salió de Italia llevaba una gigantesca cantidad de cajas con libros, unos 30 mil aproximadamente. Algunos de ellos eran muy valiosos, pues se trataba de manuscritos originales de Galileo, Fermat, Descartes y Leibniz. Sobrevivió en el destierro vendiendo algunos de sus tesoros más preciados. A los 65 años, Libri regresó a Italia y murió poco después, rodeado de sus amados libros.

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Año 1608

Galileo fue el inventor de la palabra “telescopio”, pero no del instrumento. El honor les corresponde a los dos holandeses que lo inspiraron, Hans Lipperhey y Zacharias Jansen. Ellos fueron los primeros en combinar lentes convexos y cóncavos en cada extremo de un tubo de madera, un diseño que más tarde Galileo habría de reproducir con fines militares, antes de interesarse en las estrellas. Los primeros telescopios podían lograr una magnificación de sólo 20 veces; actualmente, aún los telescopios para principiantes pueden conseguir magnificaciones del orden de 500x por precios realmente bajos.

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