
El Triceratops es el representante clásico de este tipo de dinosaurios que, a no ser por la cresta y la larga cola, tienen cierto parecido a los rinocerontes.
Bueno, pues se ha descubierto al abuelo del Triceratops: El Titanoceratops.

El Triceratops es el representante clásico de este tipo de dinosaurios que, a no ser por la cresta y la larga cola, tienen cierto parecido a los rinocerontes.
Bueno, pues se ha descubierto al abuelo del Triceratops: El Titanoceratops.
Científicos norteamericanos y chinos han descubierto uno de los fósiles más antiguos de una araña hallados hasta ahora, pero lo más importante es que se trata de un fósil en excelente estado de conservación. Estiman que esta araña vivió hace 165 millones de años. Es un ejemplar de Eoplectreurys gertschi. El fósil más antiguo de esta especie descubierto hasta la fecha tenía 120 millones de años menos.
En la actualidad, aún se pueden encontrar ejemplares vivos de este tipo de araña, y quienes analizaron los restos descubrieron que prácticamente no ha cambiado en todo este tiempo, aunque ahora la especie se limita a ciertas zonas de los Estados Unidos, México y Cuba.
Entre los maoríes de Nueva Zelanda, existe la leyenda de que había en la isla un águila tan grande que podía descender y llevarse a un ser humano volando.
Recientes descubrimientos hechos por investigadores australianos, demuestran que ese ser aparentemente sobrenatural y al que los maoríes llamaban hokioi y que más tarde fue descrito en fósiles por Julius von Haast en la década de 1870, en realidad existió. Actualmente se le conoce como el águila de Haast (Harpagornis moorei), y se ha demostrado mediante escaneos de la pelvis, el cráneo y otras partes, que las alas de esta enorme ave tenían una envergadura de 3 metros y que podía llegar a pesar más de 18 kilos.
Hace unos 13,000 años, enormes leones recorrían las llanuras de Europa y el Norte de América.
Científicos de la Universidad de Oxford descubrieron mediante análisis de DNA que los cráneos que se pensaba eran de jaguares en realidad corresponden a leones cuyo tamaño era 25% por ciento mayor que el de los actuales leones africanos. Estos antiguos leones, dice el Dr. Ross Barnett, tenían mayor resistencia, fuerza y velocidad. El mayor de todos fue el León Americano, que vivía en un clima frío, conviviendo probablemente con mamuts y otros animales como el búfalo americano. El León Cavernario habitaba en Europa y era menor, en comparación a su primo del Nuevo Mundo.
La razón de su extinción es un misterio. Los científicos piensan que pudo ser a causa de un cambio climático… o a causa del hombre.
El fósil más antiguo de la tortuga verde (la cual se muestra en la fotografía) databa de 65 millones de años, pero paleontólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia han encontrado un ejemplar de 72 millones de año en Coahuila.
El fósil pertenece al periodo cretáceo, y mide un metro de largo por 70 centímetros de ancho y se distingue de otros tipos de tortuga por su cabeza redondeada.
Un grupo de científicos de varios países anunció hoy el descubrimiento, en el norte de Colombia, de una boa que parece haber sido la madre de todas las boas, cuyo cuerpo tenía en su parte más ancha un metro de diámetro y hasta 13 a 15 metros de largo (o más) y cuyo peso se estima en 1,140 kilogramos.
¿De qué se alimentaba este coloso? Pues de dinosaurios. Su tamaño bien pudo haberla capacitado para comerse un Tiranosaurio enterito, con todo y dientes.
Vivió hace 58 a 60 millones de años y su nombre científico es Titanoboa cerrejonensis, por la mina de carbón donde fue descubierta y que se llama Cerrejón. El pariente vivo más cercano de la Titanoboa es la boa constrictor, aunque ésta hubiera parecido una simple lombriz a su lado. Hasta el momento la serpiente más grande descubierta era la llamada Gigantophis, pero la Titanoboa la supera, y con mucho.
Casi todos hemos escuchado alguna vez que buena parte de la Tierra estaba cubierta por agua, y que zonas elevadas (como el Tíbet) tuvieron fauna marina. El Sahara, uno de los sitios más inhóspitos del planeta, es un verdadero filón de vestigios entre los cuales se encuentran esqueletos de ballenas, caracoles, erizos, estrellas de mar, cangrejos y tortugas. Uno de los sitios más ricos en fósiles marinos se encuentra en Wadi Rayan, a 200 kilómetros de El Cairo. Dicho lugar, llamado también “Valle de las Ballenas (Wadi al Hitan, en árabe)”, ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El nombre que ha recibido el antiguo mar que se encontraba ahí es el de “Mar de Tethis”. Algunas de las ballenas halladas en dicha región tenían hasta 21 metros de longitud, pero lo más sorprendente es que muchas de ellas tenían pequeñas patas que surgían del vientre y que son la prueba de que los cetáceos fueron alguna vez animales terrestres.
Fuente: Javier Otazu (Agencia EFE)

Imaginen una rata de una tonelada. Sólo el cráneo medía 53 centímetros. Por fortuna, dicho animalito no era carnívoro y su aspecto se parecía un poco al del moderno hipopótamo.
Dicho ser (que se antoja un personaje de una película de terror) existió hace un millón de años y no en la época actual. Y los científicos que la encontraron en Uruguay no saben si le gustaba el queso. La han bautizado como Josephoartigasia monesi.
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