
Vivía, ahora años, a orillas de la laguna ─¿lago?─ de Fúquene, en Cundinamarca, un indio de apellido Fetecua, que se ideó el siguiente sistema de cazar patos: en un escondido remanso, donde ellos se asentaban a flotar en reposo y comadreo horas enteras, echó a sobrenadar unas calabazas vacías, y las dejó allí largo tiempo hasta que los patos se familiarizaron con ellas, y fue entonces cuando se caló una en la cabeza y se sumergió en el agua hasta el cuello y cada vez que se acercaba alguno de los patos, lo agarraba de las ídem y ¡suaz, para abajo vas! Esta es la etimología de fetecuar que inmortalizó el nombre de su inventor y que significa hoy asesinar con cautela alevosa y artera.
Argos, El Espectador, Gazaperas gramaticales, 6, II, 1979



