Fedor Dostoievsky

Conocí una joven de la última generación “romántica” que después de algunos años de una enigmática pasión por un caballero, con quien podía muy fácilmente haberse casado en cualquier momento, inventó insuperables obstáculos a su unión, y terminó arrojándose en una tormentosa noche a un río más bien profundo y rápido desde una altura, casi un precipicio, y así pereció, únicamente para satisfacer su propio capricho, y ser como la Ofelia de Shakespeare. En verdad, si este precipicio, un lugar escogido y de su agrado, hubiera sido menos pintoresco, si aquél hubiera sido en cambio una prosaica llanura, lo más probable es que el suicidio nunca hubiera ocurrido.

Fedor Dostoievsky, Los hermanos Karamazov, 1879

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