
Farrah Fawcett falleció el 25 de junio del 2009, de cáncer de colon, a los 62 años de edad.
Como muchos de mi generación (y de otras generaciones), estuve adolescentemente enamorado de Farrah Fawcett desde que apareció ante mis ojos por primera vez en la famosa serie Los Ángeles de Charlie.
Fue amor televisivo a primera vista pero, para mi vergüenza, nunca tuve el póster oficial de todo adolescente en aquellos años y por eso lo cuelgo aquí, para librarme al fin del agravio que llevo arrastrando tantos años.
Y así como todos los chicos teníamos el póster de Farrah clavado en la imaginación, las chicas iban a los salones de belleza para que les hicieran el corte de Farrah. Intentaban sonreír como ella y aunque fueran prietas como un aguacate, se teñían el cabello como la actriz. Esto, por supuesto, no las hacía verse más sexys, pero ellas lo creían así y el mundo podía caerse, pero ellas se sentían irresistibles y salían radiantes de la estética agitando sus melenas teñidas al viento.
Pero Farrah, la actriz, se fue esfumando de las pantallas de cine y de televisión poco a poco. Envejeció lenta y dignamente, pero siempre fue la del famoso póster: La encarnación de la mujer que nació para detener el tráfico por donde pasara.
Tal vez exagero un poco, pero bueno, la memoria es engañosa y yo soy de esos que disfruta más una buena mentira que una mala verdad.
Luego me enteré, hace unos meses, que libraba una batalla terrible contra el cáncer, y que finalmente fue derrotada. Habrá perdido el cabello por la quimioterapia, su piel no habrá seguido tan lozana ni su cuerpo tan atractivo, pero ella fue Farrah, y no hay muchas mujeres en el mundo que puedan decir lo mismo.
Duración del video: 3:17 minutos
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