El movimiento del sol a través de la vía láctea hace que de forma periódica la Tierra se acerque a una zona densamente poblada por meteoritos. Esto sucede cada 35 a 40 millones de años, lo cual incrementa las posibilidades de que un meteorito de gran tamaño impacte sobre la tierra hasta en 10 veces.
Dichos periodos coinciden con extinciones en masa de diferentes especies en la tierra, como la de los dinosaurios hace 65 a 70 millones de años.
Y los estudios de los astrónomos sugieren que nos encontramos muy cerca de un periodo de este tipo. ¿Malas noticias? Desde luego, aunque el profesor Napier y el Dr Janaki Wickramasinghe ven también el lado positivo de todo esto, ya que las colisiones de meteoritos contra la tierra pueden liberar fragmentos de nuestro planeta que contengan las semillas de la vida, una forma en que ésta puede dispersarse a escala galáctica.



