No cabe duda que el keniato (¿o keniata? Lazarus Gitu es un prodigio de flexibilidad. Lo que más me llama la atención es que sea hombre, pues este tipo de elasticidad en las articulaciones es más propio de mujeres que de hombres.
Me he quedado boquiabierto con este resorte humano. Había visto otros parecidos, pero ninguno como éste. Por momentos, parece inverosímil que dentro de esa cosa haya un ser humano.
Pero tal vez lo más divertido es la expresión de algunos espectadores. Unos tratan de mantenerse serios, como si aquello fuera lo más normal del mundo, pero otros no ocultan su sorpresa y hasta su temor ante el “fenómeno”.
Nunca he sido fan de Michael Jackson, ni tengo uno solo de sus discos, pero debo admitir que, amén de sus extravagancias, perversiones y otras cosas reprensibles, es una figura que influyó poderosamente en la música pop, un artista de dimensiones extraordinarias.
El biógrafo de Jackson, Ian Halperin, declaró que la condición de salud de Michael Jackson es sumamente delicada. Requiere un transplante de pulmón pero, por el momento, la intervención no es realizable debido al estado de debilidad en el que se encuentra. Padece una enfermedad denominada Deficiencia de alfa-1 antitripsina, la cual le ha provocado enfisema. Padece, además, una hemorragia intestinal crónica.
Casi no puede hablar (menos cantar) y ha perdido el 95% de la visión del ojo izquierdo.
Actualización: Al parecer lo aquí mencionado no es verdad. Otras fuentes (y alguno que otro comentarista entusiasta) han desmentido lo que parece ser un ardid para promover la venta de una biografía del cantante. Así pues, parece que tenemos rey del pop para rato.