No me sorprende en lo más mínimo que una de estas espadas japonesas pueda cortar una pelota de beisbol en dos. Sin embargo, me deja sin habla que alguien sea capaz de hacerlo con una bola viajando a más de 100 kilómetros por hora, y que el espadachín (en realidad no sé cómo llamarlo) tenga aún la espada enfundada cuando es disparada la bola.
Es decir, que en una fracción de segundo saca la espada y corta en dos un objeto relativamente pequeño que viaja a una velocidad enorme.
Hasta ahora, era un verdadero misterio el origen de las técnicas y los metales que usaban los vikingos para confeccionar sus espadas. Recientes investigaciones del National Physical Laboratory en Teddington (UK) han descubierto que muchas de las mejores espadas vikingas fueron hechas com materiales y métodos que provenían del Oriente Medio, una ruta que, hasta el momento, no se sabía que frecuentaran estos legendarios personajes.