Lindsay Haward es una gigante. Mide 2.38 metros (6 pies, 9 pulgadas) y pesa 109 kilos (240 libras). Se ha convertido en toda una sensación de la lucha libre.
Tiene 23 años y comenzó su carrera como modelo, para después convertirse en luchadora. Conocida inicialmente como Isis, pronto firmó un contrato con la WWE (World Wrestling Entertainment) y la rebautizaron como Aloisia, pero algo raro sucedió.
Cuando le preguntaron si alguna vez había posado desnuda, ella respondió que no, pero había hecho algunas fotos sugestivas, que no son nada del otro mundo (pueden verlas más adelante) y por motivo de estas fotos su futuro multimillonario está en riesgo.
He visto recientemente la película The Expendables, que acá la han titulado Los Indestructibles. Curioso que algunas traducciones de los títulos de las películas al español signifiquen exactamente lo opuesto al título original, ya que The Expendables se podría traducir como “Los Prescindibles” o “Los no indispensables” refiriéndose al hecho de que la muerte de estos individuos era intrascendente, que eran carne de cañón y se esperaba que no duraran mucho debido a los enormes riesgos que entrañan sus misiones.
El papel estelar es de Sylester Stallone, quien fungió como director y guionista de la cinta. En papeles importantes están también Jason Statham y Yet Li, acompañados por otras enormes figuras del cine de acción como el gran Dolph Lungren, Randy Couture, Steve Austin, Terry Crews, Mickey Rourke y Bruce Willis. Vaya reparto, ¿no?
En la cinta, estos personajes pertenecen a un grupo de mercenarios que se alquilan por grandes sumas para realizar las misiones más peligrosas. Son veteranos de muchas guerras y están unidos no solo por la recompensa económica, sino por lazos de amistad. Todos, con excepción de Steve Austin, que pertenece al bando de los malos y de Mickey Rourke, quien se ha retirado del grupo pues ya no le interesa seguir arriesgando su vida pero permanece cercano a ellos como una especie de guía, de consejero.
Desde TorrentFreak, una lista de las 10 series de televisión más descargadas del 2009. Como puede verse, Heroes y Lost son, con mucho, las más populares, mientras que Dexter y House (mis preferidas de la lista) están en 4º y 5º lugar, respectivamente.
“Close Range” es un videojuego que, seguramente, se convertirá en uno de los más vendidos, dado su alto contenido de violencia. En este caso, se trata de disparar a las personas directamente al rostro, haciéndoles explotar la cabeza. Dependiendo de la habilidad del tirador y del arma que utilice, puede haber sólo unas salpicaduras de sangre o trozos de cráneo y cerebro volando por todas partes.
Creo que los juegos (infantiles y no infantiles) son una prueba de que no sólo la guerra, el sexo y el poder son importantes en el mundo de hoy en día, aunque algunos dirán que los juegos son la personificación (sublimación, dirían los psicófilos) de esos apetitos, pero yo creo que exageran. El ser humano goza jugando, y la mayor parte de la veces es por el simple juego, por el disfrute que produce el reto, el entretenimiento o el aprendizaje de habilidades inútiles. Y el alma del juego, digo yo, reside precisamente en su inutilidad, en su capacidad de transformarnos en seres menos comprometidos con la omnipresente “productividad” y de gozar un rato de simple y llano esparcimiento, sin retorcidas, funambulescas y ridículas interpretaciones metapsicológicas.
Hoy es uno de esos días en que he decidido matar el tiempo, y lo he conseguido.
Ojo: Matar el tiempo no es lo mismo que Perder el tiempo. Como las mismas palabrejas lo dicen, matar es algo activo, mientras que perder es algo pasivo. Así que matar algo (aunque sea el tiempo) requiere cierto esfuerzo. Tampoco se trata de que se menosprecie el ocio cuando se está haciendo algo, aunque esto no sirva para maldita la cosa.
Bueno, la explicación ha estado muy larga (y aburrida), así que si tienen ganas de matar el tiempo matando unas cuantas nubes y escuchando una tonada tediosa, dénse una vuelta por esta página, que ahora sí, me voy a poner a perder el tiempo un rato, ya que matarlo me ha fatigado.
Me encantan los videos de stop-motion y éste en particular me ha llamado la atención por su calidad y porque está hecho con figuras de simple papel, pero sobre todo porque es bastante divertido, especialmente al final.