Patricio pensó que con los años el viejo se había vuelto más impresionable y abierto, pero después se dio cuenta de que estaba equivocado, de que la sensibilidad de su padre no le bastaba para adentrarse en su rico mundo interior y de que en realidad todo era un paternalismo lleno de estrategias para atraerlo a su orilla, donde podría insistir en labrarle un destino, a despecho de que él ya hubiera tomado una decisión. Consideró entonces que el paternalismo, uno de cuyos valores más perniciosos es cuidar a otros "por su propio bien", constituye un vicio y un exceso moral, y que, en tal caso, el bien es definido e impuesto por el protector sin importar si el protegido lo quiere o no.
Enrique Dávila Martínez, … y se hizo la noche sobre ti, 1997
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