La viralidad es un término de reciente introducción tanto en inglés como en otras lenguas, incluida la nuestra, que se precia de conservadora pero que en realidad absorbe gran parte de lo que viene del exterior.
Desde un punto de vista personal, no creo que las palabras “importadas” sean malas. Hay ocasiones en las que un anglicismo dice cosas que no tienen una contraparte en nuestra lengua. Aquellos que dicen que los términos extranjeros vulneran nuestra lengua tienen razón. Y los que argumentan que el idioma se enriquece, también. Es, como en todo, cuestión de enfoques.
Lo viral es un término que proviene del marketing, que ya esta presente en los cursos de técnicas de marketing y que tiene muchas características semejantes a las que permiten a los verdaderos virus reproducirse y extenderse.
El marketing viral o la publicidad viral son términos empleados para referirse a las técnicas de marketing que intentan explotar redes sociales preexistentes para producir incrementos exponenciales en “conocimiento de marca” (Brand Awareness), mediante procesos de autorreplicación viral análogos a la expansión de un virus informático. Se suele basar en el boca a boca mediante medios electrónicos; usa el efecto de “red social” creado por Internet y los modernos servicios de telefonía móvil para llegar a una gran cantidad de personas rápidamente.
Lo viral es, pues, un atributo de un determinado producto que basa su éxito en técnicas de marketing las cuales generan resonancia en la red y que terminan reproduciéndose hasta una cima de donde, por lo general, caen a plomo. Ése es el único inconveniente de basar el éxito a largo plazo en una lógica mercantilista y no en el prestigio, la utilidad, el precio o la calidad del producto que se oferta.
Y hablando de campañas virales, una foto que muestra a Barack Obama en la coronilla de este prosélito.
{ 0 comments }




